La adicción es una enfermedad primaria, no depende de otras, que afecta no solo a nivel personal sino todas las áreas de la vida de la persona que la padece.  

Los familiares de una persona que presenta una adicción también sufren las consecuencias de la enfermedad, sobre todo sienten impotencia, rabia o frustración cuando hacen todos los intentos posibles por ayudar a su familiar adicto a dejar de consumir y ver que muchos de sus intentos resultan fallidos.

Además de ser una enfermedad primaria, la adicción se caracteriza porque la persona no puede dejar de consumir a pesar de las consecuencias negativas. Si bien esto pone en un lugar muy difícil a la familia, llega un momento en el que el adicto entiende que no le compensa seguir consumiendo porque las consecuencias le hacen tomar conciencia de su enfermedad. En el presente artículo se van a exponer ciertas claves sobre ¿qué hacer si mi familiar tiene una adicción?

La adicción es una enfermedad y debe ser tratada como tal

La adicción es una enfermedad crónica que afecta al funcionamiento y la estructura del cerebro. Concretamente se ve alterado el sistema dopaminérgico del cerebro. El sistema dopaminérgico se activa cuando algo nos hace sentir bien, por ejemplo, comer, mantener una relación sexual, estar en compañía de personas que nos gusta, etc. Se registra como algo que nos motiva y que por ello, solemos repetir por la sensación de bienestar que produce.

Se estima que cuando se consumen drogas, o se realiza una conducta adictiva (por ejemplo el juego), el cerebro libera hasta diez veces más de dopamina que con las actividades cotidianas o reforzadores naturales. Inevitablemente, la persona sentirá un impulso muy intenso de volver a consumir droga, o volver a realizar la conducta adictiva, para volver a experimentar esa sensación placentera.  

Al repetir y prolongar el consumo de drogas/conducta adictiva en el tiempo, se podrá desarrollar la dependencia a la droga o a la conducta que fuere. Las personas que desarrollan una dependencia a las experimentarán, en una u otra medida, consecuencias negativas (problemas en el trabajo, con la pareja, con los amigos, gastos económicos elevados, etc.) generadas por esos consumos/conductas. Es en este punto donde, habitualmente, la persona toma la decisión de detener los consumos ya que toma conciencia de los riesgos a los que se expone por sus consumos.

Para desarrollar una adicción, además de lo anteriormente expuesto, deben darse otros factores como tener una predisposición genética para desarrollar la adicción, factores de personalidad, factores de manejo emocional, que se dé la oportunidad de consumo, entre otros. Todo ello, hace que una persona adicta no pueda dejar de consumir a pesar de las consecuencias, pues el síntoma más evidente de la adicción es que se trata de una pérdida de control de impulsos.

Toda la información previamente expuesta facilita la respuesta de ¿qué hacer si mi familiar tiene una adicción?

¿Por qué un adicto no escucha al entorno y continúa consumiendo?

Los familiares de un adicto intentan innumerables veces dialogar con él para que escuche y entienda que tiene un problema, sin embargo, con toda probabilidad esto no funciona y los familiares se quedan sin recursos para ayudar, ¿qué hacer si mi familiar tiene una adicción?

Lo primero que se debe tener en cuenta es que el adicto utiliza el consumo como medio de adaptación en el entorno. El consumo sirve para tapar sentimientos, para evadirse de la realidad, para canalizar determinadas emociones, para sentirse mejor, etc. A pesar de ello, llega un punto en el consumo en el que el adicto quisiera no consumir, pero no tiene herramientas para no hacerlo.

Sin embargo, a pesar de esos momentos de conciencia, presentan un síntoma llamado negación, es decir, el adicto se autoengaña para continuar consumiendo. La negación de la adicción se puede presentar en diferentes formatos; justificación del consumo, minimización de las consecuencias del consumo, externalización de la responsabilidad, etc.

romper negación

 

¿Cómo se puede ayudar desde el entorno a romper la negación?

Como se refería previamente, un adicto sí tiene momentos de conciencia en los que se dará cuenta de cómo están a las puertas del despido en el trabajo por las diferentes circunstancias que haya podido generar su consumo (llegar tarde, faltar asiduamente, bajar el nivel de eficiencia, etc.), o del mal ambiente generado en su entorno familiar (mentiras descubiertas, gastos económicos no justificables, ausencias prolongadas del hogar, etc.), o de como cada vez pueden quedar con menos gente ya que sus amigos le han hecho ver como se les está yendo de las manos su consumo y, al no verse capaces de dejar de consumir, prefieren cambiar de grupo terminando al final, de forma casi inevitable, por consumir solos donde nadie les vea y, de este modo, evitan sentirse señalados y/o juzgados.

El adicto tratará en diferentes ocasiones de detener el consumo por su cuenta, se lo prometerán a sí mismos una y mil veces pero, sin ayuda de personal cualificado, con toda probabilidad serán incapaces. En esos momentos, cuando sienten la impotencia de detener los consumos, tenderá a activarse el pensamiento adictivo que les ayudará a quitar el foco de sí mismos, a darle la responsabilidad a otro u otros de sus consumos, a justificar y minimizar sus comportamientos y las consecuencias de estos.

Las dificultades y la problemática que acarrea el consumo de drogas/conductas adictivas, son las que pueden ayudar a quien padece la enfermedad de la adicción a querer cambiar y, desde ahí, sincerarse y pedir ayuda. Todo ello por supuesto le ayudará a romper progresivamente la negación y ser consciente de su pérdida de control. 

Por tanto, ¿de qué manera los familiares no ayudan al adicto?

Los familiares de un adicto sienten en muchas ocasiones vergüenza, culpa, miedo, rabia, etc. Además, dado que la adicción es una enfermedad sobre la que existe información muy sesgada en el entorno social, se potencia la vergüenza, y hace que los familiares oculten, tapen, y normalicen para que se entere el menor número de personas del entorno.

Esto último es una forma de seguir fomentando la negación de la enfermedad, pues hace que el adicto no viva su realidad ni sus consecuencias, y dificulta por tanto la petición de ayuda.

Algunos ejemplos prácticos de ello son:

  • Hacerse responsables de obligaciones del adicto.

  • Tapar al adicto en reuniones familiares, con amigos, en ausencias laborales, etc.

  • Mentir por el adicto para evitar que tenga consecuencias y que el entorno no se de cuenta.

  • No poner consecuencias ni límites ante el comportamiento del adicto.

  • Intentar controlar constantemente el consumo del adicto.

  • Facilitar la vida al adicto creyendo que cuantos menos sean sus problemas más facilidad tendrá para no consumir.

  • Vivir conforme el adicto quiere para evitar que consuma.

Además de todo esto, como el adicto continúa consumiendo a pesar de todos esos esfuerzos, aparece frustración, rabia e impotencia, y aparecen formas de comunicación disfuncionales, pasando por el chantaje, el convencimiento, las amenazas, etc. Formas que no funcionan y que además, no favorecen el cese del consumo, sino que en algunas ocasiones puede reforzarlo y continúa la pregunta de ¿qué hacer si mi familiar tiene una adicción?

La familia representa un papel fundamental y muchas veces la falta de información con respecto a la enfermedad, hace que pese a sus grandes intentos por ayudar, no sólo no se consiga sino que hace que ellos sufran las consecuencias de la enfermedad y deteriore incluso su vida, y su salud física y mental.

En no pocas ocasiones, cuando un hijo, pareja, hermano, etc. está en consumo activo; los familiares realizan comportamientos que no favorecen que se detenga la enfermedad. No hay que alarmarse, puede parecer una locura decir algo así ya que ningún familiar le desea el sufrimiento y la desesperación (que son algunos de los síntomas más habituales de quien presenta una adicción) a otro miembro de su familia pero, sin ser conscientes de ello, hay comportamientos de la familia que perjudican al adicto, como los que se han señalado previamente.

Para que una persona que padece la enfermedad de la adicción pueda detener el consumo y recuperar su vida será necesaria, como ya hemos dicho, la intervención de un centro especializado con personal cualificado, que ayude tanto al adicto como a los familiares.

Finalmente cabe señalar, que como ocurre con otro tipo de enfermedades crónicas, es inevitable que el entorno se vea salpicado y por ello, es importante que ellos cuenten con las herramientas que necesitan para ayudar a su familiar, no significando esto que sean culpables o responsables de la enfermedad, ni que dependa de ellos estrictamente el cambio del adicto, pero sí que resulta un factor muy positivo de cara a la recuperación.

¿Cómo ayudamos en Centro Acción a los familiares de un adicto?

En Centro Acción contamos con un equipo de profesionales expertos en el tratamiento de la adicción, quienes trabajamos conjuntamente tanto para la recuperación del adicto como para la recuperación de los familiares. Nuestro tratamiento incluye terapias para familiares pues consideramos que son un elemento primordial en el tratamiento del adicto así como para su propia recuperación emocional, pues también sufren las consecuencias de la adicción. Asimismo, cuando el adicto continúa consumiendo y los familiares no saben qué deben hacer también atendemos la demanda de estos familiares, tanto para darles indicaciones sobre cómo ayudar a sus familiares a romper la negación y a que pida ayuda, como para trabajar sobre las emociones que aparecen en los familiares que describimos anteriormente.

En Centro Acción podemos darte todas las claves que necesitas de manera personalizada cuando necesites responder a la pregunta de ¿qué hacer si mi familiar tiene una adicción? y no sepas cómo gestionarlo.

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