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En este post explicamos qué es la gratificación instantánea de las redes sociales y cuáles son los principales riesgos que implica.

Las redes sociales nacieron con la intención de acercar a las personas y permitir un modo más fácil de comunicación. En ese momento probablemente nadie podía imaginar que esa herramienta conllevaba una serie de riesgos, entre los que se encuentra la adicción a la gratificación instantánea que provocan las respuestas de otros a nuestras publicaciones.

Las interacciones positivas como likes o comentarios generan una sensación placentera. Son una especie de confirmación de que importamos a otras personas. Este tipo de aprobación puede llegar a generar una dependencia, lo que puede afectar de forma significativa a la salud mental.

¿Qué relación tienen dopamina y redes sociales?

El mecanismo que activa la gratificación de las redes sociales es la liberación de dopamina. Esta hormona es la que consolida y favorece comportamientos, ya que se activa como parte del funcionamiento del sistema de recompensa.

Igual que una mascota relaciona una acción con que se le proporcione un premio y tiende a repetirla para volver a obtenerlo, las personas fijamos comportamientos si hay una gratificación que se asocia con ellos. Y en el caso de las redes sociales, esa recompensa es la interacción de otros.

Este refuerzo positivo hace que queramos repetir las mismas acciones una y otra vez, por lo que se corre el riesgo de que las redes sociales comiencen a acaparar una buena parte de nuestro tiempo. Y lo que es peor, que empecemos a depender de esa dopamina que tan bien nos hace sentir.

Impacto de la gratificación instantánea de las redes sociales en la salud mental

Aunque a primera vista parezca que esto es un tema sin demasiada importancia, hay una serie de consideraciones que no se pueden pasar por alto. La gratificación que se obtiene a través de las redes sociales puede llevar a que las personas experimenten sentimientos de ansiedad, estrés e impaciencia si la respuesta esperada no se produce en un plazo que consideren razonable.

Puesto que los algoritmos de estas redes sociales favorecen la inmediatez, la falta de interacciones en los primeros minutos de una publicación puede llevar a experimentar sentimientos de angustia si no se cumplen las expectativas a la mayor brevedad.

Mujer joven miran el móvil con ansiedad: riesgos de la gratificación instantánea de las redes sociales.

Esto tiene implicaciones en la vida real, puesto que se acostumbra al cerebro a que todos los estímulos tengan respuesta inmediata. Pero la vida no funciona de este modo. Por lo general, los actos que llevamos a cabo requieren de un plazo para rendir su fruto, y no ser consciente de esto puede llevar a numerosos problemas de salud mental y gestión del tiempo. Lo cual lleva a su vez a que muchos de estos usuarios tiendan a refugiarse en la redes sociales, con todo lo que ello implica.

Validación e imagen social: otro problema a tener en cuenta

Otro de los riesgos que presentan las redes sociales es el uso que se hace de éstas como forma de obtener validación y de construir una imagen que pocas veces tiene que ver con la vida real que se vive.

Crear una imagen falsa de la vida que se vive supone tener que estar continuamente sosteniendo una mentira, lo cual resulta agotador. Además, aunque de cara al exterior se logre proyectar la imagen deseada, no es posible engañarse a uno mismo, y pocas sensaciones hay más descorazonadoras que sentirse un fraude.

Las personas que caen en esta trampa se encuentran con el problema de que por un lado se vuelven adictas a la validación que obtienen por parte de los demás, pero por otro su percepción de sí mismos se ve dañada al saber que están mostrando una vida cuyo estado de ánimo o estatus no se corresponden con la realidad.

Esta presión por tratar de conjugar la aceptación externa con la propia visión que tenemos de nosotros puede resultar en un cóctel muy perjudicial a nivel de salud mental.

Otros riesgos para la salud mental

Como resultado de esta batalla entre la percepción que se tiene de uno y la imagen prefabricada que se lanza al mundo como consecuencia del uso de las redes sociales, hay bastantes posibilidades de desarrollar síntomas asociados a la depresión.

Los trastornos del sueño, o la ansiedad son problemáticas que se ven con frecuencia en personas que experimentan esta disociación entre su vida real y la que exponen en redes.

Pero los riesgos para la salud mental no se limitan a quienes muestran una vida ideal. Quienes la observan desde sus dispositivos también pueden sufrir trastornos similares aunque sea por razones diferentes. Y es que para otros esas vidas ideales que consumen en Instagram, YouTube o Facebook tienen poco o nada que ver con las suyas propias, lo que puede generarles un sentimiento de frustración.

Adolescentes mirando su móvil: riesgos de las redes sociales para la salud mental.

Algo parecido sucede con la idealización de determinados físicos. El uso de filtros y las cuidadas sesiones fotográficas pueden impulsar a creer a otros que todo el mundo disfruta de cuerpos perfectos o tiene parejas que son así. Y en comparación con su realidad, este hecho puede ocasionarles una gran angustia.

Todos estos son peligros que se ven acrecentados en el caso de la población adolescente. Los adolescentes aún no tienen las herramientas para discernir claramente algunas de estas cuestiones por lo que su probabilidad de que se vean afectados por unas expectativas exageradas son muy altas.

Gratificación instantánea de las redes sociales: lo que no debes olvidar

Un uso sin control de las redes sociales o la excesiva dependencia de ellas puede conducir a graves alteraciones de tipo psicológico y emocional.

Los riesgos de que este uso indiscriminado deriven en una adicción no deberían despreciarse, en especial en el caso de la población más joven, así como tampoco los peligros de que puedan experimentar problemas de salud mental.

Los mecanismos de recompensa del cerebro son muy potentes, y es necesario estar alerta para que éstos no terminen por dirigir el rumbo de nuestras vidas.

Un uso moderado de las redes y una adecuada educación en torno a su correcta utilización son esenciales para prevenir que podamos caer en alguna de estas situaciones.

Si crees que tu hij@ tiene un problema de dependencia o adicción a las redes sociales o nuevas tecnologías el recomendable que consultes con un centro especializado. Te orientarán para saber cómo manejar la situación y si es necesario podrían proponerte algún tipo de terapia psicológica.

Te invitamos compartir este post sobre la gratificación instantánea de las redes sociales y los riesgos que implica con aquellas personas a las que creas que le puede resultar de interés.

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