Conoce los motivos por los que los móviles y las redes sociales enganchan, sus peligros, cómo pueden afectarnos y el riesgo de adicción que existe.

Las redes sociales forman parte del día a día de la mayoría de personas, y están aceptadas con normalidad como un vehículo de comunicación a través del cual nos informamos, estamos conectados con los demás y compartimos con el mundo nuestras experiencias.

Hoy en día, aquellas personas que carecen de redes sociales pueden ser vistas como distintas, peculiares incluso, pero dentro del colectivo que las utiliza existen diferencias interpersonales.

Muchas personas utilizan las redes como un “escaparate” para mostrar cómo les va, qué hacen, con quién salen, etc. Es decir, intentan crear y mostrar una determinada imagen social a partir de las mismas

Hay quienes miran su red social alguna vez al día y quienes observan el contenido de manera asidua, así como sus propios “likes” o elementos compartidos para valorar así su índice de popularidad dentro de la red. Como se ha expuesto anteriormente, las redes sociales son una forma de “exposición” de la vida de una persona, que, sin embargo, muchas veces no muestra la realidad.

El ser humano es un ser social por naturaleza, y por lo general, nos gusta sentirnos integrados y aceptados en el grupo. El problema está en que las redes sociales encierran una serie de peligros de los cuales en muchas ocasiones no somos conscientes. Entre ellos se encuentra la adicción, una realidad más común de lo que pudiéramos suponer y que se debe a una serie de factores que vamos a estudiar ahora con mayor detalle.

Por qué las redes sociales pueden causar adicción

Lo primero que hay que tomar en consideración es que las redes sociales son un negocio. Por mucho que pongamos énfasis en sus bondades a la hora de promover la comunicación entre personas, no se desarrollaron con un espíritu altruista. Detrás de cada red social hay una empresa cuyo objetivo -como el de cualquier empresa- es ganar dinero.

¿Y cómo ganan dinero las empresas que desarrollan redes sociales? Atrayendo y manteniendo en ellas una audiencia. Cuantas más personas las utilicen y cuanto más tiempo pase la gente en ellas, más valiosas se convierten desde el punto de vista publicitario. Porque las redes sociales viven, en su inmensa mayoría, de los ingresos que les producen sus anunciantes.

Por lo tanto, desde el punto de vista de la empresa que las gestiona, todos sus esfuerzos van a enfocarse en tratar de conseguir que su audiencia permanezca el mayor tiempo posible en la propia red.

Para ello utilizan diferentes mecanismos. Quizá el más destacable sea el propio algoritmo de cada red social, que estudia los comportamientos y preferencias de sus usuarios para realizar recomendaciones personalizadas. Estos algoritmos se vuelven más y más eficientes con el paso del tiempo, consiguiendo que prácticamente todo el contenido que aparece ante los ojos del usuario resulte relevante para él, lo que hace que sea más difícil abandonar la plataforma.

Por otro lado, los diseñadores de cualquier modelo de red social tienen un profundo conocimiento de cómo funciona la psicología humana, y son plenamente conscientes del poder de las recompensas variables. El no saber qué le espera cada vez que se conecta proporciona al usuario una potente sensación de excitación ante lo nuevo e inesperado, que en estas redes se concreta en interacciones como likes, comentarios, retweets, solicitudes de amistad o seguimiento, etc. Este tipo de recompensas que la persona recibe por medio de dichas acciones estimulan la creación de dopamina, lo que resulta altamente adictivo.

Luego hay otros aspectos que también juegan un papel importante. Por una parte, el propio diseño de los productos, que generalmente ofrecen contenido nuevo y fresco cada vez que el usuario se conecta. Y por otra, la ilusión de que a través de ellas se crea una conexión con otras personas, algo que en el caso de quienes tienen una vida social escasa o nula, puede llevarles a engancharse para cubrir la necesidad intrínseca del ser humano de formar parte de una comunidad.

Cómo afecta la exposición continua a las redes

Con frecuencia, las personas que usan las redes sociales pasan más tiempo en ellas de lo que sería aconsejable. Esta exposición continua tiene consecuencias, ya que empezamos a ver el mundo más a través de lo que se nos muestra a través de ellas que bajo nuestra propia experiencia personal, lo cual puede afectarnos de diversas formas.

FOMO (Fear of Missing Out)

El fenómeno conocido como FOMO consiste en la sensación de los usuarios de que todo el tiempo que no permanecen en las redes se están perdiendo cosas que están ocurriendo, algo que les produce ansiedad, así como un comportamiento compulsivo que les lleva a conectarse con frecuencia a las redes sociales (Facebook, Instagram, TikTok, etc.); siendo este otro de los motivos por los que las redes sociales enganchan.

La necesidad de estar clicando en repetidas ocasiones para mantenerse conectado con las novedades de la red (compulsión) así como la ansiedad y malestar que puede ir asociado a estar desconectado, son respuestas que aparecen en una adicción. A su vez, la conexión a las redes sociales permite a la persona evadirse de su realidad, generar una identidad nueva y en muchos casos, gestionar sus emociones, lo cual puede dar lugar a diferentes trastornos, como veremos a continuación.

Problemas de salud mental

Actualizar constantemente las redes sociales genera ansiedad en las personas que lo hacen. Sin duda, esto es una cuestión que repercute sobre la salud emocional; primeramente, por el estrés que implica estar alerta y no despegarse del móvil; y segundo, porque las redes sociales condicionan en cierto modo la autoestima y la valoración de uno mismo en función de los “likes” que tiene una persona y de las imágenes que cuelga.

Las comparaciones con la vida de otras personas, sin tener en cuenta que en las redes sociales sólo se muestra una parte muy pequeña y normalmente agradable o incluso «idílica» de la vida de las personas, puede resultar muy perjudicial. Los usuarios de Instagram, TikTok o Facebook, redes sociales en las que se muestra solo la parte más exitosa de la vida de las personas, pueden empezar a desarrollar problemas de autoestima al comparar lo que ven reflejado en ellas con sus propias vidas, llevándoles a creer que tienen una existencia mediocre.

Vida paralela en las redes sociales

Además, si una persona considera que la vida de los contactos de su red es mejor que la suya, probablemente se reforzará su necesidad de estar actualizando de manera constante el contenido de la red (para ver las últimas novedades de la vida que se desearía tener).

Y enlazando con lo anterior, cuando una persona tiene problemas de autoestima o inseguridad (no provocados por las redes), el entorno virtual es el idóneo para mostrar una vida mejor, más atractiva, que le permita evitar su propia realidad, creando una vida paralela en la red social que desea ser premiada con muchos «me gusta». Siendo éste otro de los motivos por los que las redes sociales enganchan.

Por último, tampoco hay que olvidar que, como ocurre con otras adicciones, la necesidad por revisar las redes sociales o de estar en contacto constantemente con el móvil, genera consecuencias negativas en las distintas áreas de la vida del individuo: familiar, social, laboral y/o personal.

La relación entre una exposición excesiva a las redes sociales y problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión o incluso los trastornos del sueño se ha observado científicamente durante los últimos años. Diversos estudios realizados en este sentido han terminado por confirmar dicha relación, lo que debería alertarnos acerca de si estamos haciendo o no un uso responsable de estas herramientas.

¿Qué nos impide alejarnos de nuestro smartphone?

El móvil nos acerca a nuestro entorno social, podemos comunicarnos con los demás a través de él, observar cómo les va en su vida o en su día a día a través de las aplicaciones (redes sociales) que se tienen en el móvil, en definitiva, puede suplir en ocasiones el contacto personal.

Por ello, dejarnos el móvil en casa o que se quede sin batería es fuente de estrés e incluso ansiedad, puesto que, en cierto modo, nos desconectamos de nuestro círculo social y de las personas que queremos.

Además, en el móvil guardamos información personal como son fotos o vídeos, lo cual hace que se genere un vínculo afectivo con el móvil, pues depositamos en él muchos elementos y recuerdos de nuestra vida personal.

Uso adecuado de las redes sociales

Las redes sociales tienen su utilidad y aportan valor, pero como usuarios debemos tener claro que si no se utilizan del modo adecuado, pueden resultar perjudiciales.

En este sentido es importante no solo mantener el control sobre el propio tiempo que pasamos expuestos a ellas, sino también limitar el que pasan nuestros hijos. Hay que tener en cuenta que si estas amenazas y peligros son capaces de alterar el funcionamiento de la mente de un adulto, resultan doblemente peligrosas en el caso de niños y adolescentes que todavía no tienen criterios formados.

Pasar demasiado tiempo ante las pantallas tiene efectos devastadores, que además de afectar a la salud mental, pueden afectar a la salud física al promover el sedentarismo. Por lo tanto, la programación de actividades diarias debería contener un tiempo determinado para actividades en el mundo real, ya sean de tipo cultural o deportivo.

Uso adecuado de las redes sociales

Desengancharse de las redes sociales y el móvil es posible

Como ocurre con otras sustancias o conductas compulsivas, existen tratamientos especializados para la adicción a las nuevas tecnologías que permiten aprender a vivir una vida satisfactoria sin la necesidad de emitir la conducta compulsiva. De esta forma, es posible dejar de estar “pegado” al móvil, y evitar la ansiedad y el malestar que las redes sociales pueden generar en las personas.

En resumen

Las redes sociales llegaron para quedarse, y hoy en día es imposible entender el mundo sin ellas. Además, sus peligros o los efectos perjudiciales que pueden tener no justificarían su eliminación, ya que no son intrínsecamente dañinas. Es el uso inadecuado de las mismas lo que puede resultar una amenaza para la salud mental.

Por consiguiente, donde debemos centrar nuestros esfuerzos es en aprender a usarlas de forma equilibrada, entendiendo que la vida no transcurre detrás de una pantalla. Limitar su uso a determinados periodos, entender que solo nos ofrecen una perspectiva del mundo y realizar actividades que nos permitan establecer conexiones sociales auténticas es el enfoque adecuado para poder integrarlas en nuestras vidas como una herramienta de valor.

Y en caso de que ya haya un problema de dependencia o adicción a las redes sociales, recuerda que hay tratamientos efectivos que puedes encontrar en centros especializados.

Las redes sociales enganchan, pero puedes desconectar y alejarte de ellas, y es probable que te sientas mucho mejor.

Post actualizado. Primera versión publicada el día 03/09/2018.

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Referencias y autoría del contenido

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