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El consumo de ansiolíticos en adolescentes es una preocupación cada vez mayor entre las autoridades sanitarias. Puede que en un principio no resulte tan grave como la adicción a otro tipo de drogas, pero definitivamente se trata de un problema que puede causar importantes problemas de salud, tanto a nivel físico como mental.

El consumo de psicofármacos en adolescentes ha aumentado en los últimos años

La adolescencia es ya de por sí una edad complicada a nivel psicológico, pero los acontecimientos acaecidos desde la pandemia de 2020 en adelante han multiplicado los problemas de salud mental entre este sector de la población.

Según diferentes estudios realizados, España es líder en consumo de benzodiacepinas, y el número de ansiolíticos que se consumen en nuestro país sigue en aumento. Cada vez se recurre más a estos fármacos para tratar problemas emocionales, de ansiedad o de falta de sueño. Y lamentablemente los adolescentes han empezado a hacer de estos fármacos un uso desmedido.

Causas del consumo de ansiolíticos entre los jóvenes

¿A qué se debe este incremento en el consumo de estas sustancias entre la población adolescente?

Por un lado cabe achacarlo a que el propio periodo vital que viven los jóvenes de esta edad les invita a experimentar. La adolescencia marca el inicio de la edad adulta, y en consecuencia existe una necesidad de descubrir el entorno que les rodea.

Eso hace que el uso recreativo de psicofármacos sea tan frecuente, ya que, al igual que ocurre con el tabaco, el cannabis o la marihuana, los adolescentes quieren exponerse a sensaciones nuevas.

La otra razón que hace que este tipo de fármacos sean ampliamente consumidos entre este sector de la población es la automedicación. Esta práctica está ampliamente extendida y es por tanto bastante lógico que los adolescentes la asuman como normal, de tal manera que ante la aparente similitud de síntomas que pueden tener en relación a lo que ven en los adultos, decidan emplear el tratamiento que se prescribe a sus mayores.

Si a esto unimos que la disponibilidad de estos fármacos es alta y no hay demasiada dificultad para conseguirlos, se explica cómo ante problemas de índole emocional, los jóvenes echan mano de ellos sin demasiados miramientos.

Factores de riesgo

Saber si nuestros hijos adolescentes recurrirán a estas sustancias es complicado, pero sí que podemos hacernos una idea del peligro de que así sea si estudiamos los factores de riesgo.

Los estudios realizados al respecto señalan que las cuestiones que tienen más importancia en este sentido son, en orden de mayor a menor, las siguientes:

  • Una actitud tolerante o favorable al consumo de drogas.
  • Percepción de disponibilidad de este tipo de fármacos.
  • Depresión.
  • Determinados tipo de actitud ante las normas o el control de los padres.

Pero además de conocer la influencia de estos aspectos es necesario conocer las diferencias que hay entre ambos sexos a la hora de abordar el consumo de estas sustancias. Se ha comprobado que en el caso de los hombres existe un abanico más amplio de causas que los llevan a dar este paso, mientras que en el caso de las mujeres las que tienen más peso son los conflictos familiares y la depresión.

Riesgos del consumo de ansiolíticos en adolescentes.

Peligros del consumo de ansiolíticos en adolescentes

El hecho de que éstas sean sustancias legales y en muchos casos prescritas por un médico no evita su peligrosidad. El consumo de psicofármacos en adolescentes puede conllevar consecuencias muy serias como son:

Tolerancia

Cuando el consumo de ansiolíticos en adolescentes se lleva a cabo con regularidad, su organismo va habituándose a las dosis suministradas, haciendo que éstas cada vez produzcan un menor efecto. Como consecuencia los jóvenes tienen que incrementarlas para obtener los mismos resultados que anteriormente

Dependencia

El uso de estos medicamentos, extendido en el tiempo, puede crear dependencia hasta el punto de que los jóvenes pueden sufrir incluso síndrome de abstinencia cuando deciden dejar de tomarlos.

Rebote

Otra situación que se presenta con frecuencia es que al finalizar un periodo prolongado de consumo y tratar de volver a la normalidad, los síntomas que llevaron a la decisión de consumir tranquilizantes regresan con mayor virulencia. Por ejemplo, es muy común que tras cesar en su uso, los adolescentes experimenten insomnio, lo que los lleva a volver a iniciar el ciclo de consumo.

Síntomas y efectos secundarios del consumo de psicofármacos

Ampliamente utilizados para tratar trastornos de ansiedad y otros trastornos relacionados con el estrés, la eficacia de estos fármacos es indiscutible, aunque no están exentos de riesgos. Hay toda una serie de efectos secundarios que pueden aparecer con su uso, entre los que se encuentran la somnolencia, los temblores y la rigidez muscular, síntomas que pueden afectar la capacidad para realizar tareas diarias e incrementan el riesgo de caídas y accidentes domésticos o de tráfico.

Otro efecto secundario común es la visión borrosa, que puede afectar la capacidad de conducción y la seguridad en general.

Además, también se pueden experimentar problemas de coordinación y memoria, así como taquicardias y reacciones alérgicas.

Además de estos síntomas, los ansiolíticos y tranquilizantes también pueden provocar problemas renales, síndrome de las piernas inquietas, alteraciones del ciclo menstrual y disfunción sexual, entre otros efectos secundarios.

Son por tanto medicamentos cuyo uso debe estar permanentemente sometido a un estricto control médico, razón por la que el consumo de ansiolíticos en adolescentes es aún más peligroso, ya que éstos suelen tomarlos sin el consentimiento de los adultos ni revisión médica alguna.

Prevención de psicofármacos en adolescentes.

Prevención del consumo de estas sustancias

La prevención del consumo de psicofármacos en adolescentes debe realizarse abordando diversos frentes. La información es el primer paso, dado que normalmente los jóvenes desconocen los riesgos que acarrea el uso de estos medicamentos. Pero también hay que actuar en otros sentidos, como son la limitación de acceso y el ser un ejemplo para ellos en lo que se refiere a consumo responsable de medicamentos.

Es difícil convencer a un adolescente de no fumar si sus padres lo hacen, y lo mismo sucede en el caso de la automedicación. Si el joven observa en su entorno que sus progenitores se automedican y no recurren a un doctor, entenderán esa conducta como aceptable y tenderán a imitarla.

Tratamiento en caso de haya problemas de dependencia o adicción a los psicofármacos en la adolescencia

El tratamiento de la adicción a estas sustancias es complejo y transcurre a través de distintas fases.

Desde una primera entrevista con el adolescente, una vez detectado el problema, tras la que se hace una valoración de su magnitud y se dan las pautas para el tratamiento hasta, dependiendo de la gravedad, una reducción progresiva del consumo o un ingreso hospitalario para la desintoxicación completa, todo ello combinado con terapia psicológica.

Este tratamiento psicológico debe continuar más allá del proceso de desintoxicación para prevenir posibles recaídas.

Si el joven ha logrado permanecer más de un año sin tomar estos fármacos y se observa que su vida ha retomado cierto orden a nivel emocional, en relaciones interpersonales y actividades físicas y de ocio se puede considerar que el tratamiento se ha desarrollado con éxito, pero debe ser un psicólogo experto en adicciones quien determine el grado del mismo y los siguientes pasos a seguir.

En el Centro Acción somos especialistas en el tratamiento de la adicción a las benzodiacepinas en adultos y contamos con una Unidad especializada en el tratamiento de las adicciones en adolescentes en la que, entre otros casos, tratamos a jóvenes que tienen adicción o dependencia a los psicofármacos.

Te invitamos a compartir este articulo sobre los riesgos del consumo de ansiolíticos en adolescentes con aquellos familiares y amigos a los que entiendas que le puede resultar de interés.

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