Enfoque terapéutico propio
A lo largo de sus 25 años de dedicación exclusiva al tratamiento y estudio de las adicciones, Silvia Hernando, Directora de Tratamiento de Centro Acción, ha desarrollado un enfoque terapéutico propio que integra tanto la comprensión de los aspectos biológicos de la adicción como los factores psicológicos y emocionales. Este enfoque personalizado no solo se centra en la abstinencia, sino en la transformación profunda del individuo, ayudando a los pacientes a sanar desde dentro y a desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida diaria sin recurrir a las conductas adictivas. Su metodología aboga por un tratamiento integral, que combina intervenciones individualizadas, el apoyo emocional constante y la reconstrucción de la autoestima, permitiendo a las personas en recuperación alcanzar una estabilidad emocional y a mantener la abstinencia a lo largo plazo.
Terapia adaptada a cada persona
En Centro Acción entendemos que no existe un único tratamiento que funcione para todas las personas, ya que cada paciente es un mundo único con sus propias necesidades, desafíos, motivaciones y contextos. Por eso, en lugar de aplicar un tratamiento rígido, o protocolo de intervención, adaptamos los tratamientos a las necesidades de cada individuo.
Enfoque multidisciplinar y coordinado
Asimismo, adoptamos un enfoque multidisciplinar lo que significa que contamos con un equipo de profesionales con formación reglada y amplia experiencia en diversas disciplinas que trabajan de manera conjunta para ofrecer un tratamiento integral. En lugar de realizar intervenciones individuales o sesiones de grupo de forma aislada, este enfoque implica un plan de tratamiento más estructurado y compartido, donde cada miembro del equipo contribuye con su especialización para asegurar el progreso del paciente hacia resultados específicos y medibles. Por eso es importante que todos los miembros del equipo compartan el mismo horario, y no que cada uno venga una o dos veces por semana.
Nuestro tratamiento incluye un equipo de psicólogos y psiquiatras que se alinean en torno a objetivos claros y definidos para lograr un cambio significativo y sostenible en la vida de la persona afectada por la adicción. La clave está en la coherencia y la sinergia entre todos los profesionales, que trabajan como un equipo unido para alcanzar esos objetivos comunes.
Dejar de consumir por convicción, no por obligación
Más allá del objetivo primordial centrado en que la persona deje de consumir (sustancias o conductas compulsivas) en Centro Acción tenemos un objetivo principal y es que la persona no se vea “forzada” a dejar de consumir sino en que, por elección personal, elija no consumir y que su recuperación no esté basada en la contención sino en la convicción. El objetivo de elegir no consumir es un enfoque poderoso, ya que pone el foco en los logros conseguidos, la importancia del progreso personal y las metas alcanzadas. Este objetivo se basa en la motivación intrínseca (aquella que proviene de adentro, de la persona misma) y en la autoconciencia de los avances, que al final son los dos pilares que apuntalarán la recuperación a largo plazo. Este objetivo coloca el control en manos del individuo. Decidir no consumir no se ve como una obligación, sino como una decisión consciente basada en el deseo de seguir viviendo una vida mejor. Esta sensación de tener el control y la autodeterminación es clave para mantener la motivación en la recuperación. En lugar de verlo como un sacrificio, lo ven como una elección activa para mantener lo que es importante para ellos: la salud, las relaciones familiares, el trabajo, los sueños personales, y volver a tener el control de su vida
Al centrarse en lo que no se quiere perder (en lugar de centrarse en lo que se debe evitar), la persona tiene un enfoque más positivo y motivador. En lugar de verse como alguien que «debe» abstenerse de consumir por miedo o por las consecuencias negativas de las recaídas, el adicto se ve como alguien que elige activamente la vida que ha construido. Este enfoque reduce la sensación de privación o restricción y aumenta el sentido de seguir en recuperación.
A medida que la persona avanza en su recuperación, el pensamiento en el futuro se llena de expectativas positivas: más libertad, más relaciones saludables, crecimiento personal y éxito. El miedo de perder estas oportunidades futuras puede ser un fuerte motivador para seguir el camino de la recuperación. Este enfoque refuerza la esperanza y la visión positiva, ayudando a la persona a no centrarse en lo que pierde, sino en lo que gana. Este enfoque refuerza el valor del progreso, promueve una mentalidad positiva y fomenta la resiliencia al recordar constantemente los beneficios alcanzados. Al centrar el enfoque en lo que se gana y se conserva, las personas tienen un mayor incentivo para proteger su bienestar y continuar en su camino hacia una vida libre de adicciones.
Nuestro equipo ha comprobado que las personas que se ven a sí mismas como resilientes y exitosas en su proceso de recuperación se mantienen firmes en sus decisiones, al valorar lo que han logrado, sienten la necesidad de protegerlo.
Recuperación a largo plazo
Mantener la abstinencia no es un proceso fácil ni lineal, pero es posible cuando se realizan cambios profundos en todos los aspectos de la vida. La recuperación es un viaje continuo que requiere esfuerzo, autoconocimiento, y apoyo Estos cambios no solo buscan evitar el consumo de sustancias, sino crear una vida más saludable, significativa y satisfactoria a todos los niveles.
Estos cambios a nivel interno son un componente clave para mantener la abstinencia a largo plazo. La transformación profunda en varios niveles (mental, emocional, físico, social) es esencial para que la persona pueda mantener su abstinencia y llevar una vida plena, libre de adicciones. Para Silvia Hernando “el consumo es , en muchas ocasiones, solo el síntoma”, la manifestación visible de un problema más profundo. En muchas ocasiones lo que se esconde detrás de la adicción son cuestiones emocionales, traumas no resueltos, estrés crónico, problemas de autoestima, insatisfacción vital o incluso factores genéticos y neurológicos que afectan cómo una persona percibe el mundo y maneja sus emociones.
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Metodología efectiva, integral y humana
Para Silvia Hernando “la clave está en sanar lo que está debajo de la superficie para poder superar la adicción”. Uno de los aspectos centrales del tratamiento que dirige es ayudar a las personas a cambiar sus creencias limitantes o patrones de pensamiento negativos que han alimentado su adicción. Esto puede implicar trabajar con pensamientos automáticos como «No puedo vivir sin esto» o «Soy incapaz de cambiar», “Puedo controlar el consumo”. Transformar la manera en que una persona se ve a sí misma y el mundo que la rodea es crucial para que la abstinencia sea sostenida en el tiempo.
Su enfoque, basado tanto en la experiencia práctica como en los avances científicos más recientes, ofrece una perspectiva integral cuyo objetivo no es solo que la persona deje de consumir sino que no necesite volver a hacerlo. En este tiempo ha desarrollado una metodología que no solo es efectiva, sino también integral y humana. Al combinar la ciencia con la amplia experiencia clínica, ofrece una intervención comprensiva que se adapta a las necesidades específicas de cada individuo. Su modelo de tratamiento destaca por varios puntos importantes que combinan el conocimiento empírico con la evidencia científica:
1. Enfoque integral
En Centro Acción entendemos que las adicciones no son solo un problema de consumo de sustancias o conductas compulsivas, sino que afectan a la persona en su totalidad: mente, cuerpo y emociones. Por eso, su metodología abarca no solo el tratamiento de la dependencia física o psicológica, sino también el trabajo en el contexto social, familiar y emocional del paciente.
2. Aplicación práctica del conocimiento científico
Si bien la experiencia práctica clínica nos ha dado un conocimiento profundo de la adicción, también hemos integrado los avances científicos más recientes sobre sus bases neurobiológicas, las terapias psicológicas efectivas y los tratamientos farmacológicos. Esto nos ha permitido adaptar las intervenciones de manera precisa según las necesidades del paciente, asegurando una mayor efectividad.
3. Personalización del tratamiento
La experiencia nos ha llevado a comprender que no existe una solución única para todos. Nuestra metodología se adapta a las características y circunstancias de cada paciente, ya que sabemos que las causas de la adicción son multifactoriales y personales. Cada paciente tiene una personalidad y entornos distintos por lo que necesita un plan de tratamiento adaptado a sus circunstancias personales.
4. Trabajo con familias y redes de apoyo
La experiencia de años trabajando en el campo de las adicciones nos ha demostrado la importancia del entorno familiar y social en el proceso de recuperación. En nuestra metodología, la familia y los amigos cercanos del paciente no solo son informados sobre el tratamiento, sino que a menudo son incluidos en el proceso terapéutico para crear un sistema de apoyo sólido que refuerce la recuperación, así como para dar un entorno seguro para que los allegados puedan expresar sus dudas y recibir pautas que ayudarán a su familiar a recuperarse.
5. Prevención de recaídas
Un área clave en la que el equipo de Centro Acción ha profundizado es en el desarrollo de estrategias para prevenir recaídas. Gracias a nuestra amplia experiencia continuo reciclaje, hemos logrado identificar los factores de riesgo más comunes en los pacientes y diseñar intervenciones preventivas adaptadas a cada situación, con el fin de ayudar a los pacientes a mantener su recuperación a largo plazo.
6. Enfoque humanista
A pesar de su enfoque científico y técnico, la metodología de Centro Acción siempre pone al ser humano en el centro del proceso de recuperación. La empatía, la comprensión y el apoyo emocional son componentes esenciales en nuestro enfoque, ya que entendemos que la adicción no es solo una cuestión de comportamiento, sino un sufrimiento profundo que requiere un trato humano y cercano.
Aplicación y combinación de diferentes tipo de terapia en función de cada caso
La adicción es un trastorno complejo que afecta no solo al cuerpo, sino también a la mente y a las emociones de la persona, así como a su entorno más cercano. Por ello, en Centro Acción entendemos que no hay una única técnica que sea suficiente para abordar todos los aspectos que implica la adicción. Utilizamos una variedad de enfoques adaptados y/o combinados a las necesidades de cada paciente, con el objetivo de abordar la raíz del problema desde diferentes perspectivas.
Principales tipos de terapias
Aunque no existe un solo tratamiento, las intervenciones en Centro Acción están basadas en terapias avaladas por la ciencia como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), una metodología flexible y basada en la evidencia, que nos permite trabajar de manera personalizada, identificando los patrones de pensamiento y comportamiento disfuncionales que contribuyen a la adicción ayudando a los pacientes a desarrollar herramientas efectivas para cambiar. La Terapia Dialéctico-Conductual (TDC), que es particularmente eficaz para manejar emociones intensas y mejorar la regulación emocional; La terapia Racional Emotiva está enfocada en identificar y cambiar patrones de pensamiento irracionales que conducen a emociones y comportamientos problemáticos, como la ansiedad, la depresión y, en el contexto de las adicciones, la compulsión o la dependencia.etc
Psicoeducación
En caso de los adolescentes trabajamos mucho la psicoeducación, porque les ayuda no solo a comprender su situación y las implicaciones de sus conductas, sino también a desarrollar las herramientas necesarias para tomar decisiones más saludables y prevenir recaídas. Los adolescentes pueden no ser tan conscientes de la gravedad de su adicción o pueden resistirse a cambiar, especialmente si no reconocen el impacto de su comportamiento. Por esta razón, las intervenciones en adolescentes suelen integrar técnicas de motivación como la entrevista motivacional, que ayuda a explorar sus ambivalencias y a fomentar su interés en el cambio. Las terapias dirigidas a los más jóvenes suelen ser más dinámicas, interactivas y adaptadas a su estilo de vida. Las intervenciones pueden incluir terapia familiar, ya que los adolescentes están profundamente influenciados por su entorno familiar, y el apoyo de los padres o tutores es crucial.
Terapia de familia
Por otro lado, en el tratamiento de Centro Acción, están incluidas las terapias de familia (no son obligatorias pero sí recomendables). Su importancia radica en varios factores que tienen un impacto significativo en la recuperación tanto del individuo como del entorno familiar.
¿Qué se trabaja principalmente en las terapias de familia?
1. Entender en qué consiste la adicción
La adicción afecta no solo al individuo que la padece, sino también a sus familiares y seres cercanos. Cuando los familiares y parejas entienden que la adicción es una enfermedad y no un vicio o una cuestión de falta de voluntad, pueden dejar de sentir culpa, resentimiento y frustración, y ofrecer un apoyo más efectivo. Esto puede reducir el estigma y las tensiones en las relaciones familiares, de pareja, etc.
2. Fortalecer las relaciones
La adicción a menudo genera conflictos familiares, rupturas de confianza y resentimientos. Trabajar con los familiares y la pareja permite restaurar la comunicación, mejorar las habilidades de resolución de conflictos y fomentar una relación más saludable y solidaria. Este tipo de intervención ayuda a reconstruir los lazos afectivos, lo cual es esencial para la recuperación a largo plazo.
3. Prevenir la codependencia
Los familiares de personas con adicción a veces se convierten en «codependientes», lo que significa que desarrollan patrones de comportamiento que permiten o facilitan la adicción, como negar el problema, cubrir las mentiras o asumir la responsabilidad del bienestar de la persona adicta. El trabajo con los familiares ayuda a identificar estos comportamientos y enseñarles a establecer límites saludables, promoviendo su propio bienestar emocional.
4. Involucrarse en el proceso terapéutico
Las personas que están cerca del adicto suelen estar muy involucradas en sus decisiones y comportamiento diario. Por eso, involucrar a los familiares y parejas en el proceso terapéutico no solo les ayuda a comprender mejor la situación, sino que también les permite jugar un papel activo en la recuperación. Además, ellos pueden aprender a manejar su propio estrés, frustraciones y emociones al lidiar con la adicción de un ser querido.
6. Fomentar la prevención de recaídas
Las recaídas son posibles en el proceso de recuperación de la adicción. Sin embargo, el trabajo conjunto con los familiares y parejas puede ayudar a identificar señales tempranas de recaída y a tomar medidas preventivas para abordarlas. Cuando los familiares están capacitados para detectar estos signos y ofrecer apoyo en momentos críticos, se puede reducir el riesgo de recaídas.
7. Mejorar la calidad de vida familiar
A través de la intervención familiar, los miembros de la familia pueden mejorar su bienestar general, aprender a manejar el estrés y las emociones de manera más saludable y tener un impacto positivo en la dinámica familiar. El trabajo con la familia mejora la calidad de vida de todos los involucrados y la recuperación es más efectiva cuando la familia y las personas cercanas juegan un papel activo y están capacitadas para apoyarles de manera saludable.
