Si alguna vez te has preguntado «¿por qué consume mi novio?», este artículo puede servirte de gran ayuda: conoce las causas y consecuencias del consumo, cómo puedes identificar si existe realmente un problema y cómo abordarlo en caso de que lo haya.

Hacer uso de determinadas sustancias para cambiar el estado de ánimo, para relajarse o para abstraerse de la realidad, es un hecho al que la sociedad está cada vez más acostumbrada. El tabaco, la cafeína, algunos medicamentos o el alcohol son los ejemplos más sencillos, sustancias que están tan normalizadas, que ni siquiera se consideran drogas. Otras, como el cannabis, la cocaína o el éxtasis generan mayor asombro o alarma, sin embargo, todas ellas pueden generar problemas en la vida de cualquier individuo.

Según la OMS, se entiende como droga a toda sustancia que, tras ser consumida por cualquier vía de administración, produce una alteración del funcionamiento natural del sistema nervioso central de una persona. Estas sustancias son susceptibles de generar dependencia y, por ende, problemas en el plano físico, psicológico y/o emocional.

En nuestro país, aproximadamente un tercio de la población adulta manifiesta haber consumido alguna sustancia ilícita al menos, una vez a lo largo de su vida. De forma similar, más de dos tercios de la población consume con frecuencia regular sustancias legales, como el tabaco o el alcohol.

Por lo tanto, el consumo de estas y de otras es algo con lo que convivimos a diario. Entre las personas que pueden consumir una sustancia que consiga alterar el estado de ánimo, se puede encontrar a cualquier persona: un vecino, un compañero de trabajo, un amigo o tu novio. Si te has preguntado alguna vez por qué consume la gente, por qué consume tu amigo o por qué consume tu novio, continúa leyendo este blog.

¿Por qué consume mi novio?

En muchas ocasiones, cabe la posibilidad de conocer si personas de nuestro propio entorno hacen uso de ciertas sustancias. Estas personas pueden haberlo transmitido en algún punto de la relación, o incluso existen casos en los que puedes haber consumido con ellas. Hay circunstancias en las que se puede desconocer por completo si un amigo o tu novio consume. No obstante, hay otras ocasiones en las que puedes sospechar si alguien cercano está consumiendo.

Las personas pueden consumir por diversas razones, entre las que se encuentran las mencionadas con anterioridad: relajarse, sentirse eufórico, abstraerse de la realidad o modificar el estado de ánimo. En función del efecto que se busque, se consume un tipo u otro de sustancias. Las sustancias depresoras como el alcohol, las benzodiacepinas o los opiáceos, se consumen esperando una sensación de relajación, para quedarse dormido o bajo la idea de evitar sentir malestar e incluso dejar de pensar. Por otra parte, las sustancias psicoactivas, como la cocaína, la metanfetamina o el éxtasis, se consumen persiguiendo una sensación de euforia o para elevar la actividad física.

Todas las sustancias citadas comparten un hecho en común, actúan directamente sobre el cerebro, alteran los niveles de dopamina y el funcionamiento de los circuitos de este órgano. Un aumento en la cantidad de dopamina se traduce en una sensación de bienestar.

Si tu novio consume, probablemente esté buscando sentir / tener esa sensación de placer. Sin embargo, el consumo excesivo e ininterrumpido en el tiempo, “secuestra” uno de los sistemas cerebrales, el sistema de recompensa. Este circuito está encargado de gestionar el placer y que una persona repita una conducta o un comportamiento en función de, en parte, ese placer. Si este sistema se ve afectado, las personas pueden encontrar problemas a la hora de frenar el consumo de cualquier sustancia.

¿Por qué mi novio no puede parar de consumir?

A medida que el consumo se hace más habitual en una persona, se genera un fenómeno conocido como tolerancia, es decir, necesidad de mayores cantidades de una sustancia para producir el mismo efecto o el efecto deseado. Esto convive con otro fenómeno denominado como dependencia, que quiere decir que el cerebro demanda la sustancia en cuestión para su correcto funcionamiento. Cuando se “secuestra” el circuito de recompensa cerebral, las ganas de consumir son cada vez superiores y se pierde el control en cuanto a la interrupción del consumo.

Por ello, la adicción se entiende como un trastorno en el control de impulsos, porque a pesar de los esfuerzos infinitos y los efectos adversos que implica el consumo, la persona no puede parar de hacerlo por sí misma. De igual forma, las regiones del cerebro que se encargan de funciones fundamentales como la toma de decisiones, la planificación o la evaluación del riesgo, se encuentran en un estado de “desconexión”, haciendo que se priorice el consumo en la vida del individuo, pese a las consecuencias negativas que derivadas de este último.

¿Cómo saber si mi novio consume?

Si te encuentras en una circunstancia particular en la que sospechas o intuyes que tu novio puede estar consumiendo, a continuación, se presentan algunos signos que te pueden ayudar a esclarecerlo. En primer lugar, las personas con problemas de consumo manifiestan negación y/o falta de conciencia acerca de la realidad. Por lo tanto, es habitual que una persona que se encuentre ante una situación de esta envergadura tenga dificultades a la hora de expresar que está teniendo un problema. Además, puede empezar a aparecer cierto deterioro en el ámbito profesional, laboral o económico, así como el abandono de ciertas responsabilidades.

Por otra parte, los sentimientos de frustración e impotencia se presentan de forma común en los individuos que experimentan el fenómeno de la adicción, así como una sensación de vacío interior. Por ende, el detrimento de otros aspectos de la vida como la salud emocional y psicológica, son signos que se relacionan estrechamente con la adicción y que pueden ayudarte a clarificar si tu pareja tiene problemas con el uso de alguna sustancia.

Bajo la posibilidad de que tu pareja muestre alguno de estos síntomas, es realmente importante que se genere un espacio de seguridad y confianza, para que a la persona le sea más sencillo transmitirte que está consumiendo en primera instancia. De esta forma, podrá verbalizar y asumir el problema y será un paso fundamental para que pueda iniciar un tratamiento de recuperación con un equipo terapéutico especializado.

La adicción es una enfermedad tratable y el consumo siempre se puede parar con la ayuda necesaria. Por el contrario, la adicción acarrea un sinfín de consecuencias negativas, entre las que se encuentran las consecuencias que se proyectan en la dinámica de pareja.

Pareja discutiendo

Consecuencias del consumo en la relación de pareja

Cuando existe un problema de consumo en uno de los integrantes de la pareja, con alta probabilidad puede aparecer un deterioro en la comunicación entre ambos y emerger todo tipo de discusiones o conflictos. Se produce una reducción en el número de actividades saludables y agradables que se llevan a cabo. Por otra parte, se crea un ambiente cargado de irritabilidad o tensión, que se acompaña de una falta de confianza que surge por las justificaciones, mentiras y engaños que el adicto emplea para tapar su consumo.

Con respecto a la parte íntima de la pareja, las sustancias lejos de mejorar la seducción o las relaciones sexuales producen el efecto contrario, desgaste y deterioro. El alcohol, por ejemplo, dificulta el orgasmo femenino y precipita la disfunción eréctil en los varones, así como sucede con el consumo de cocaína, que además puede provocar priapismo, es decir, una erección dolorosa y permanente. El uso de otras sustancias como el cannabis, la heroína o las anfetaminas pueden conducir hacia una pérdida importante del deseo sexual y desembocar en problemas a nivel emocional y/o psicológico. El consumo puede producir consecuencias tales como la disfuncionalidad o la ruptura en la pareja.

Por otro lado, se produce un fenómeno conocido como codependencia que consiste en que el familiar o la pareja del adicto, asume un rol de sobreprotección y preocupación excesiva, en la que intenta controlar el consumo del otro. De esta forma, aparecen sentimientos de desesperanza, frustración e impotencia al tratar de hacerse cargo del adicto, que se prolongan inclusive en el proceso de recuperación.

Pide ayuda si tu pareja tiene problemas con el consumo

Durante cualquier periodo de recuperación es esencial el apoyo familiar y una asistencia profesional adecuada. Un centro de tratamiento especializado en las adicciones es el lugar idóneo para la abordar este tipo de situaciones. Si bien la adicción se presenta como una enfermedad crónica, es un problema tratable y tiene una recuperación posible. No dudes en ponerte en contacto con Centro Acción si un familiar o tu pareja tiene problemas con el consumo.

Te invitamos a compartir este artículo con otras personas que se puedan estar preguntando: «¿por qué consume mi novio?»

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