Coloquialmente, los términos adicción y dependencia se suelen utilizar como sinónimos. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, existen diferencias.

Dependencia

El consumo reiterado de una sustancia origina una dependencia, es decir, se crea un patrón habitual de consumo o emisión de una conducta. La dependencia hace referencia a la necesidad de continuar consumiendo la sustancia / emisión de la conducta, para evitar los efectos negativos de la abstinencia. Estos síntomas pueden ser de carácter físico (dolores de cabeza, náuseas, temblores, fatiga, etc.) o psicológico (ansiedad, cambios en el estado de ánimo o irritabilidad entre otros).

La dependencia física se produce por la adaptación del organismo a una determinada sustancia y la dependencia psicológica se basa en todas aquellas situaciones que la persona afronta utilizando la sustancia o la conducta adictiva (sentir placer o evitar malestar).

La dependencia física varía en intensidad y duración en función de la sustancia, pero tras un periodo de tiempo acotado finaliza la sintomatología. La dependencia psicológica tiene mayor duración, por ello, a lo largo del tratamiento se debe hacer hincapié en el conocimiento y manejo de los aspectos psicológicos asociados al consumo o la emisión de la conducta.

Un ejemplo de dependencia es el consumo de algún fármaco para dormir durante un periodo de tiempo prolongado (a largo plazo). Esta persona ha adquirido un hábito a través del consumo continuado de un medicamento y probablemente si lo deja experimentará cierto malestar y tendrá dificultades para conciliar el sueño por sí misma (aporta un aspecto positivo que es dormir adecuadamente; refuerzo positivo), evitando a través de la ingesta dicho malestar y promoviendo un patrón de sueño adecuado.

El proceso terapéutico en casos de dependencia se orienta a paliar la sintomatología provocada por la interrupción del consumo o de la conducta adictiva (síndrome de abstinencia) y aportar herramientas de manejo y afrontamiento para la deshabituación (dependencia psicológica).

Adicción

La adicción es una enfermedad primaria y crónica, que impide que el individuo deje de consumir pese a las consecuencias negativas que experimenta en todas las áreas de su vida.

El consumo repetido va asociado a una pérdida de control, así como problemas en el trabajo, o pérdida de este, conflictos familiares, de pareja, con amigos, entre otros, pudiendo incluso poner en peligro su vida por el consumo de la sustancia o la realización de la conducta adictiva.

La única motivación en la vida del adicto es el consumo de la sustancia o la emisión de la conducta adictiva, su vida gira en torno a esto, dejando de lado obligaciones y actividades que antes le generaban satisfacción. El adicto pierde el control absoluto sobre la sustancia y sobre su vida.

Finalmente, cabe destacar que la presencia de una dependencia en un individuo no quiere decir que sea adicto, pero la adicción sí que hace que la persona sea dependiente.

Esquema: diferencia entre adicción y dependencia

Diferencia entre adicción y dependencia

En Centro Acción realizamos tratamientos diferentes en caso de dependencia o adicción, contamos con un equipo especializado para que abandones el consumo de la sustancia o interrumpas la realización de la conducta y se mantenga a largo plazo.

Si lo deseas, puedes ayudar a otras personas a conocer la diferencia entre adicción y dependencia compartiendo este artículo.

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