El consumo de alcohol se inicia a una edad cada vez más temprana y de una manera más intensa, lo cual tiene consecuencias especialmente dañinas. En este artículo explicamos los factores de riesgo relacionados con el alcoholismo en los jóvenes y cómo prevenir y tratar este problema.

Hoy en día, el consumo de alcohol está muy extendido en nuestra sociedad y no solo es una problemática que afecta a los adultos. Este tipo de consumo es cada vez más frecuente en adolescentes con edades comprendidas entre los 13 y los 16 años de edad (una prevalencia del 62,6%).

Actualmente, alrededor del 67% de los jóvenes han consumido alcohol en el último mes, el 75% han consumido en el último año y el 76% alguna vez en la vida.

A lo largo de los años ha habido un cambio en el patrón de consumo de los adolescentes, existiendo un aumento de éste durante los fines de semana y un adelanto en la edad de iniciación.

Un inicio tan precoz en el consumo de alcohol da lugar a un incremento de la probabilidad de generar una dependencia al alcohol o una adicción al alcohol años posteriores o en la edad adulta. No se debe olvidar que, la adolescencia es un periodo muy importante en el desarrollo cerebral de una persona, lo cual hace que sea más vulnerable al impacto que genera dicha sustancia en el cerebro.

Además de esto, las consecuencias ocasionadas por el consumo de alcohol en menores son un elemento no sólo llamativo sino también alarmante, pues en España ya se han visto casos de fallecimientos por coma-etílicos en menores de edad o accidentes a causa del consumo de alcohol.


¿Cómo influye el alcoholismo?

La adicción al alcohol es un enfermedad de carácter primario y crónica, que se basa en una pérdida de control con respecto al consumo de alcohol. La adicción afecta al funcionamiento y la estructura del cerebro, se produce una alteración concretamente en el sistema de recompensa del cerebro (sistema dopaminérgico).

Como ocurre con otras sustancias, el alcohol se utiliza como medio de evasión, para gestionar determinadas emociones o situaciones que la persona no maneja adecuadamente, por lo que en el caso de personas con poca edad esta parte también resulta importante. Los adolescentes durante esta etapa establecen fuertes vínculos con sus iguales, adquiriendo mayor independencia a nivel social y, por ende, desarrollando en esta etapa habilidades y estrategias de carácter emocional y social.

El patrón de consumo de alcohol durante la adolescencia suele estar asociado a los fines de semana y con amigos, y actualmente ya no se basa en “probar” el alcohol, como ocurría en otras épocas, sino en consumir grandes cantidades (“atracones”), por lo que se produce una afectación en los adolescentes tanto a nivel cerebral como en el desarrollo de sus habilidades sociales y emocionales (aspecto elemental en la adaptación y funcionalidad de las personas en su día a día).

El alcoholismo es una enfermedad que puede ocasionar diversos problemas tanto a nivel físico como a nivel psicológico, además de problemas en el área social de la persona siendo estos, complicaciones en el núcleo familiar, trabajo o escuela, conductas desadaptativas y problemas sociales y/o legales.


Daños en el cerebro por consumo de alcohol en edades tempranas

En lo que se refiere a los efectos a nivel cerebral, el consumo de alcohol en edades tempranas da lugar a alteraciones en diferentes zonas del cerebro.

La adolescencia es un periodo clave a nivel evolutivo por lo que la ingesta de alcohol daña el buen desarrollo del cerebro, sobre todo zonas concretas como el córtex prefrontal, encargado del adecuado funcionamiento de diversas funciones cognitivas; planificación, toma de decisiones, control de impulsos, capacidad para realizar varias tareas al mismo tiempo, el sentido de responsabilidad tanto hacia sí mismo y como hacia los demás, la memoria o el control atencional.

Funciones como el aprendizaje, el seguimiento de normas o la regulación emocional son algunas de las más importantes en este ciclo vital, viéndose también deterioradas por la ingesta de alcohol en adolescentes.

Además, el sistema límbico, que está muy relacionado con las emociones también se ve menoscabado por el consumo de alcohol. Sin duda, todo ello se verá reflejado en la conducta del menor de edad, así como en su adaptación al entorno, y por ende, en su desarrollo.

¿A qué edad pueden comenzar los problemas de alcoholismo?


Alcoholismo en adolescentes: ¿cuándo comienza a ser un problema?

El consumo de alcohol se convierte en un problema en el momento en el que comienzan a aparecer determinados síntomas como pérdida de control o sensación de falso control ante el consumo, el hecho de continuar consumiendo a pesar de las consecuencias negativas que éste conlleva, el incremento de la cantidad y frecuencia para poder experimentar el mismo efecto que las primeras veces o deseo persistente hacia el consumo.

Es importante señalar que el patrón de consumo no tiene por qué ser altamente frecuente para que conforme un problema (diario, por ejemplo), sino que puede estar espaciado en el tiempo.

Se puede hablar de un problema con el consumo de alcohol cuando la persona no puede dejar de consumir alcohol a pesar de las consecuencias negativas que experimenta, aunque la frecuencia de consumo sea baja (ya sean de carácter físico, emocional, social, laboral, académico o familiar).

En el caso de los adolescentes, como se mencionaba previamente suelen comenzar a beber de manera intensa los fines de semana y no dejar de hacerlo a pesar de los riesgos que puede tener para su salud (coma etílicos, accidentes, daño físico) o los problemas que pueden tener con otras personas (peleas con amigos, conflictos familiares, problemas académicos, etc.).

Además, el consumo se utiliza como medio para canalizar ciertas emociones, para relacionarse mejor con iguales y adaptarse al entorno, para experimentar sensaciones, para evadirse, entre otros. Todo ello, son indicadores de dificultad para abandonar el consumo y comienzo de una conducta problema con el consumo de alcohol.

Pese a no poder decir que una persona de tan corta edad es alcohólica, sí que puede estar gestándose una adicción que se me mantenga y consolide en años posteriores. Del mismo modo, el patrón de dependencia puede resultar observable ya durante estas edades, resultando igualmente peligroso de cara a su buen funcionamiento posterior.


Prevención del alcoholismo en menores de edad

Los menores de edad son una población diana en lo que a la prevención de la adicción se refiere. En Centro Acción realizamos diversas tareas orientadas a prevenir la adicción, promoviendo actividades de ocio y tiempo libre saludables en los jóvenes y adolescentes, así como haciéndoles llegar información fehaciente sobre la realidad del consumo de alcohol y lo que puede generar en ellos.

Para una prevención eficaz habría que hacer hincapié desde edades tempranas en los factores de protección del individuo. Estos factores se definen como aquellas características del individuo y de su entorno que favorecen su desarrollo y que contrarrestan los factores de riesgo, además de disminuir, protegiendo, la probabilidad de que la persona acabe consumiendo.

Esto se puede llevar a cabo incidiendo en actividades informativas / educativas sobre el alcohol y actuar contra el mantenimiento de actitudes positivas hacia dicha sustancia, como la idea de que el alcohol no conlleva riesgos y que favorece las relaciones sociales.

Prevenir creando un entorno sano en la relación con los iguales en edades tempranas y la interacción con sus familias, recursos sociales accesibles, espacios de ocio y tiempo libre, y evitar los factores de riesgo, tales como la disponibilidad del alcohol, el relativo bajo coste, la imagen social, falta de recursos sociales, educación; o aumentar la percepción del riesgo.

Asimismo, en Centro Acción impartimos tratamientos para adolescentes que han iniciado un consumo de alcohol y desde su entorno se podría comenzar a considerar problemático o resulta alarmante.

Te invitamos a compartir este artículo para ayudar a concienciar a la población de la importancia de evitar el alcoholismo desde una edad temprana.

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