Coloquialmente se habla de recaída en el consumo de cualquier sustancia / conducta adictiva (alcohol, cannabis, cocaína, heroína, ludopatía, etc.) siempre que una persona hace un intento de abandonar el consumo / la conducta, indiferentemente del periodo que haya pasado.

Sin embargo, para que exista una recaída en el consumo de sustancias o la realización de una conducta adictiva tiene que haber pasado un tiempo de abstinencia previo, de lo contrario el adicto no ha conseguido mantener la abstinencia y se trataría de un consumo más.

No se considera recaída cuando se consume al poco tiempo de haberlo dejado y se debe valorar los ciclos o hábitos de consumo del adicto. Esto último es importante porque si una persona tiene un consumo cíclico mensual será necesario mayor tiempo de abstinencia para que si se consume nuevamente se considere recaída.


¿Por qué se produce una recaída?

Durante el periodo de recuperación los comportamientos asociados al periodo de consumo activo han desaparecido, prevalece cumplir lo acordado frente a la falta de compromiso y las constantes justificaciones. La recuperación hace que la calma se instale en casa y se vuelva a confiar.

El consumo de sustancias o la emisión de una conducta es la consecuencia de actitudes, comportamientos, emociones o pensamientos del adicto. La adicción se considera la “punta del iceberg”, siendo otros aspectos del individuo los que se deben reforzar y trabajar mediante el tratamiento.

Cuando una persona recae, previamente ya ha comenzado a realizar ciertos comportamientos o actitudes que se suelen llevar a cabo en consumo (por ejemplo, inquietud, manipulación o mentiras).

En el momento en que estos comportamientos y actitudes de consumo reaparecen, se debe pedir ayuda y recurrir a un centro especializado de tratamiento en adicciones, tratando así de evitar el consumo de o la emisión de la conducta adictiva.


Peligros de la recaída

El consumo reiterado de una sustancia o emisión de una conducta da lugar a un efecto llamado tolerancia. La tolerancia es la necesidad de consumir mayores dosis / cantidad de la sustancia / conducta para conseguir los mismos efectos que al inicio del consumo. Sin embargo, después de un largo periodo de tiempo, la tolerancia a la sustancia disminuye (ya no necesita dosis o cantidades elevadas) debido a la ausencia de consumo o realización de la conducta (desintoxicación y deshabituación).

Al producirse una recaída, el adicto suele retomar el consumo en el punto en el que estaba (punto álgido), sin embargo, debido a la pérdida de tolerancia puede haber incluso una sobredosis en caso de tratarse de una sustancia y no de una conducta.

Una adicción es una enfermedad crónica, y como ocurre en cualquier enfermedad de carácter crónico existe riesgo de recaída. Sin embargo, en el caso de la adicción, si se produce una recaída el adicto experimentará sentimientos de fracaso, frustración, desesperanza o incapacidad. Tales emociones negativas pueden dar lugar a que el adicto se deje llevar por la enfermedad y se abandone.

Un adicto debe ser consciente de los riesgos que tiene su enfermedad y que, aunque la recaída se debe evitar, la cronicidad de la enfermedad puede hacer que suceda. Lo más importante es parar el consumo o la emisión de la conducta y ponerse nuevamente en el camino de la recuperación.


¿Cómo actuar ante una recaída en el consumo de drogas?

Cuando se produce una recaída en el consumo de drogas y se retoma el camino de la recuperación, el adicto puede salir reforzado. Como se ha expuesto previamente, un paciente recae porque hay algún aspecto de su proceso que ha descuidado (alejamiento y despreocupación del proceso de recuperación) o hay alguna situación que no ha manejado correctamente (desestabilización emocional).

En cualquier caso, el adicto podrá tomar conciencia de los diferentes aspectos implicados en su proceso de recaída, ampliando así su conocimiento sobre su enfermedad. Si no se actúa para retomar la recuperación se corre el riesgo de no abandonar el consumo activo.

Es prioritario retomar la recuperación, haciendo un tratamiento específico. No se trata de empezar de nuevo, todo lo que se ha conseguido no se ha perdido. El tratamiento de la recaída está orientado a valorar los aspectos implicados en la recaída y aportar las estrategias para solventarlo.

La enfermedad se abre paso frente a la recuperación a pasos agigantados, el consumo activo reaparece en su punto más álgido casi con inmediatez, por lo que es determinante retomar el tratamiento a la mayor brevedad para retomar la recuperación.

Si lo deseas, puedes ayudar a otras personas a afrontar una recaída en el consumo de drogas compartiendo este artículo.

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