Conoce algunos de los mitos sobre el cannabis (marihuana) más extendidos y los efectos nocivos que su consumo podría provocar en tu salud.
El cannabis, conocido también por muchos otros nombres como marihuana, hachís, hierba o weed, es una planta cuyos usos y percepciones han variado enormemente a lo largo de la historia y las culturas.
A pesar de su creciente aceptación y legalización en numerosas partes del mundo, el consumo de cannabis sigue rodeado de una nube de mitos y desinformación. Algunos lo consideran una «droga milagrosa» sin consecuencias adversas, mientras que otros lo ven como una sustancia peligrosa y altamente adictiva sin valor medicinal. La realidad, como suele ser habitual, se encuentra en un punto intermedio.
Por ello, en este post, queremos desglosar algunos de los mitos más extendidos sobre el cannabis, apoyándonos en la evidencia científica para separar lo verídico de las creencias populares y las nuevas corrientes que inundan la red, incrementando los riesgos de adicción a esta droga.
Mitos sobre el consumo de marihuana
Entre los mitos más habituales asociados al consumo de esta sustancia y su adicción encontramos los siguientes:
El cannabis tiene efectos terapéuticos
El cannabis se compone fundamentalmente de dos sustancias químicas activas, el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD).
El THC es el principal componente psicoactivo, responsable de los efectos eufóricos o el «subidón» que las personas experimentan al consumir el cannabis, mientras que el CBD no parece tener ninguna contraindicación relevante, siendo objeto de estudio por sus potenciales beneficios terapéuticos para el dolor, la ansiedad o la epilepsia, entre otros.
Por lo tanto, el cannabis como tal, con todos sus constituyentes, no tiene efectos terapéuticos. Para ello habría que extraer únicamente el cannabidiol y debería consultarse con un médico.
La marihuana es inofensiva y no provoca adicción
Según algunos estudios, aproximadamente el 9% de quienes la consumen regularmente desarrollan adicción, cifra que se eleva entre aquéllos que inician su consumo en la adolescencia o lo utilizan diariamente.
Los síntomas de abstinencia incluyen irritabilidad, problemas de sueño, deseos intensos por consumir, etc., lo que demuestra que, aunque el riesgo pueda ser menor en comparación con otras sustancias, el cannabis no está exento de potencial adictivo.
Los porros son menos dañinos que el tabaco
Si bien el cannabis puede contener aditivos distintos al tabaco comercial, fumar cualquier sustancia introduce alquitrán y otros compuestos carcinógenos en los pulmones, lo que puede provocar problemas respiratorios y aumentar el riesgo de enfermedades pulmonares. Además, según algunos estudios, el cannabis podría contener hasta un 50% más de elementos carcinógenos y mutágenos que el tabaco.
Por otro lado, el método habitual de fumar hierba (inhalar sin filtro, profundamente y reteniendo el humo), junto con su efecto broncodilatador, incrementa la exposición a las sustancias nocivas.

El cannabis no es peligroso para la conducción
El consumo de cannabis en cualquiera de sus formas afecta significativamente a las capacidades necesarias para conducir con seguridad. Reduce la coordinación, altera la percepción de las distancias, los tiempos y la velocidad, disminuye la atención y la concentración, etc., aumentando así el riesgo de accidentes de tráfico.
La marihuana no tiene efectos secundarios negativos
Aunque la marihuana suele ser vista como una sustancia relativamente segura, la realidad es que puede tener múltiples efectos secundarios contraproducentes, especialmente si su consumo es continuo. Es probable que aparezcan problemas de memoria y concentración, disminución de la motivación, ansiedad y síntomas de depresión, así como complicaciones pulmonares relacionadas con la forma de consumo.
Es importante tener presente que, como cualquier otra sustancia psicoactiva, el cannabis afecta al sistema nervioso central y, por lo tanto, puede tener consecuencias adversas en la salud física y mental.
El cannabis cura el cáncer
A pesar de que algunas investigaciones preliminares sugieren que ciertos componentes del cannabis muestran propiedades que inhiben el crecimiento de ciertas células tumorales, no hay evidencia suficiente como para afirmar que el cannabis cura el cáncer.
Las investigaciones siguen su curso, y aunque el cannabis puede ser útil para aliviar algunos síntomas asociados con el cáncer y sus tratamientos, como el dolor y las náuseas, es engañoso y potencialmente peligroso considerarlo un sustituto de las terapias oncológicas que se emplean actualmente en medicina.
La marihuana no afecta al rendimiento académico o laboral
Numerosos estudios han demostrado que el uso regular de cannabis puede afectar a la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje, lo que se traduce directamente en un rendimiento inferior tanto en los estudios como en el trabajo. Además, su consumo durante la jornada laboral, no sólo disminuye la productividad, sino que también aumenta el riesgo de sufrir un accidente.
El cannabis es completamente seguro porque es natural
La idea de que el cannabis es seguro simplemente porque es natural es un error (y muy común). Muchas sustancias naturales pueden ser tóxicas o dañinas para los seres humanos. Como ya hemos visto, en el caso del cannabis algunos componentes han demostrado tener beneficios terapéuticos, pero otros son peligrosos y presentan numerosos efectos adversos. Que una sustancia sea natural no significa que sea segura.
La hierba (weed) mejora la creatividad
Aunque algunas personas afirman que con el consumo de hierba aumenta su creatividad, es un concepto ambiguo. Es verdad que los expertos señalan que el cannabis puede alterar la percepción, lo que podría llevar a experiencias subjetivas de pensamiento creativo.
Sin embargo, como ya hemos explicado, también afecta negativamente a las funciones cognitivas, lo que obstaculiza el proceso creativo. Por lo tanto, aunque la marihuana puede cambiar la forma en que algunas personas piensan o se expresan, no hay evidencia científica de que mejore genuinamente la creatividad de manera consistente y efectiva.
El cannabis es legal en algunos países, por lo que es seguro
Que el cannabis sea legal en algunos lugares del mundo no quiere decir que sea seguro. Sin ir más lejos, el alcohol y el tabaco son drogas legales, a pesar de conocerse todos los riesgos que suponen para la salud. Lo mismo ocurre con el cannabis en aquellos países donde se ha legalizado su consumo.
Así, la legalidad de una sustancia no elimina sus posibles efectos adversos, siendo fundamental hacer un uso responsable de la misma independientemente de su estatus legal.

Si la marihuana no estuviera prohibida en España, los jóvenes la consumirían menos
En la línea de lo que acabamos de decir, el alcohol y el tabaco no sólo son legales, sino que además son las drogas que más se consumen entre los jóvenes, por lo que se trata de una afirmación que no tiene sentido alguno.
El cannabis es seguro durante el embarazo
Nos encontramos ante una un mito extremadamente peligroso, ya que el consumo de cannabis durante el embarazo está asociado con riesgos como bajo peso al nacer, problemas en el desarrollo del cerebro del feto o dificultades de aprendizaje a largo plazo en el niño. Los médicos aconsejan evitar el consumo de cualquier tipo de sustancia psicoactiva durante el embarazo, incluido el cannabis.
Mitos sobre el cannabis: lo que no debes olvidar
Debe quedar claro que en lo que respecta a las sustancias psicoactivas como el cannabis, es de vital importancia no dejarse llevar por creencias populares ni informaciones procedentes de fuentes desconocidas o poco fiables de internet, ya que a pesar de que el cannabis esté completamente legalizado en ciertos países y algunos de sus componentes puedan emplearse con fines terapéuticos, su uso recreativo y descontrolado podría tener consecuencias devastadoras, acabando en un problema grave de adicción.
Te invitamos a compartir este artículo acerca de los mitos sobre el cannabis con aquellas personas a las que pienses que les puede ser de utilidad.
Referencias y autoría del contenido
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