El consumo abusivo y perjudicial de alcohol puede dar lugar a graves consecuencias para los consumidores, tanto en las distintas áreas de la vida de la persona como a nivel físico. Existen diferentes enfermedades que provoca el alcohol, tanto de carácter orgánico como daños a nivel cerebral.

Es importante identificar si existe un problema con el alcohol antes de que las consecuencias a nivel físico puedan ser muy graves.

Normalmente, las personas que presentan una consumo problemático de alcohol, como una dependencia o una adicción al alcohol, suelen acudir al médico por otras afecciones desarrolladas por el consumo, pero no para pedir ayuda para detener el consumo. Las consecuencias de carácter físico suelen ser habituales ante una adicción o dependencia al alcohol, pudiendo ser un medio para que el paciente pida ayuda.

No obstante, siempre y cuando se puedan evitar este tipo de consecuencias, es recomendable que ante un consumo problemático de alcohol se pida ayuda profesional para detener el consumo y evitar este riesgo tan dañino para la salud.


¿Qué enfermedades de carácter físico se pueden desarrollar debido al consumo excesivo de alcohol?

El alcohol es una sustancia que una vez ingerida carece de proceso digestivo, por lo que pasa al torrente sanguíneo sin sufrir ningún tipo de modificación. Esto hace que la sustancia recorra múltiples órganos y afecte a los mismos, especialmente cuando el consumo es habitual o excesivo.

En el estómago se queda aproximadamente un 20% de la cantidad de alcohol ingerida, y el resto pasa al intestino delgado y de ahí al torrente sanguíneo.

Posteriormente, gran parte del alcohol pasa al hígado para que sea eliminado, siendo este órgano el encargado de metabolizarlo. El alcohol restante (pequeña cantidad, entre un 2 y un 5%) permanece en la sangre hasta que se elimina poco a poco sin transformar a través del sudor, la orina o las heces.

Existen multitud de enfermedades que provoca el alcohol afectando, sobre todo, a los órganos que recorre, por los que se metaboliza y se elimina el alcohol.

A pesar de ser el hígado el órgano más dañado, existen otras enfermedades que provoca el alcohol, como las que afectan al páncreas o al estómago. Además puede provocar deficiencias en el funcionamiento del sistema inmunológico, lo que lleva al desarrollo de infecciones y al aumento del riesgo de desarrollar determinados cánceres.

El alcohol afecta inicialmente al tubo digestivo, dando lugar a afectaciones como gastritis (inflamación de la pared estomacal), diarrea, reflujo gastroesofágico o alteraciones en el esófago (úlceras). En esta misma línea, genera daños en el páncreas (pancreatitis u otro tipo de deterioro).

Los daños que provoca el alcohol a nivel hepático se clasifican de la siguiente manera en cuanto a gravedad y momento temporal. Tras un consumo abusivo de alcohol primeramente puede aparecer hígado graso (acumulación de grasa en el hígado), que genera un incremento del tamaño del hígado, siendo perjudicial para la salud.

Posteriormente, si la persona continúa consumiendo alcohol aparece la hepatitis alcohólica, que genera inflamación en el hígado y muerte de las células, y posteriormente, en fases más avanzadas puede aparecer cirrosis, que consiste en la aparición de cicatrices y pérdida del tejido hepático, impidiendo que realice su función adecuadamente.

Hay que tener especial cuidado con este tipo de enfermedades porque, además de provocar la deficiencia en el funcionamiento del hígado, aumenta las probabilidades de adquirir el virus de la hepatitis e incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

Otros de los problemas ocasionados por el consumo de alcohol son afecciones en el corazón (incremento de la presión arterial, arritmia cardíaca, riesgo de sufrir insuficiencia respiratoria o ataque al corazón. También son comunes daños que provoca el alcohol en la vista, problemas óseos, o problemas de carácter sexual.

Daños que produce alcohol en cerebro


Enfermedades que provoca el alcohol: daños a nivel cerebral

Además de los daños que provoca el alcohol previamente expuestos, el consumo de alcohol afecta al buen funcionamiento del cerebro.

Existen diversas enfermedades que provoca el alcohol a nivel cerebral, como consecuencia de la falta de tiamina que ocasiona. La tiamina es una vitamina implicada en muchas funciones a nivel cerebral y la deficiencia de ésta está relacionada con el desarrollo de enfermedades relacionadas con la memoria.

Uno de los problemas relacionados con este déficit de tiamina es el síndrome Wernicke-Korsakoff. Pueden aparecer de manera independiente, sin embargo la gravedad de la sintomatología es progresiva, comenzando por la encefalopatía de Wernicke y llegando, en casos más extremos, a la demencia de Korsakoff.

La encelopatía de Wernicke está relacionada con esa falta de tiamina, y consiste en un estado confusional caracterizado por la presencia de amnesia referente a hechos recientes. La persona experimenta problemas para almacenar y recuperar información actual, además de evidenciar falsos reconocimientos, llegando a confundir personas, objetos o palabras.

En un nivel más avanzado, puede aparecer la demencia de Korsakoff. Es un síndrome crónico, caracterizado por problemas de aprendizaje y, sobre todo, de memoria. Las personas que sufren esta enfermedad tienen grandes pérdidas de memoria, junto con dificultades en la coordinación. Presentan problemas a la hora de recuperar recuerdos de antiguos sucesos, pero la memoria que más dañada se ve es la capacidad de asimilar y almacenar nueva información.

Además, se presentan fabulaciones, es decir, la persona elabora recuerdos o historias que no se corresponden con la realidad, pero que considera como reales. En otros casos, al experimentar la perdida de determinados recuerdos, estos son sustituidos por otros creados por la propia enfermedad.


Tratamiento de alcoholismo en Madrid

Existe un amplio abanico de enfermedades que provoca el alcohol, sin embargo, la mayoría de ellas se pueden detener a tiempo. Diversos estudios evidencian buenos resultados en lo que respecta a los daños que provoca el alcohol en el cerebro, ya que tras un año de abstinencia en el consumo se observan mejoras en el funcionamiento cerebral.

Por ello, en caso de que valores que tu consumo de alcohol es problemático o incluso has notado alguno de los problemas previamente expuestos por tu consumo de alcohol, lo más acertado es que te pongas en manos de profesionales.

En Centro Acción contamos con tratamientos específicos para la adicción al alcohol, desarrollados por un equipo multidisciplinar de profesionales que promueven la abstinencia en el consumo de alcohol a largo plazo. El objetivo no es que dejes de beber, sino que tengas una vida satisfactoria sin la necesidad de beber y por supuesto sin estar expuesto a consecuencias tan negativas como las que se han visto en el presente artículo por el consumo de alcohol.

Te invitamos a difundir este artículo para que más personas conozcan las enfermedades que provoca el alcohol y tomen conciencia de los riesgos de abusar de esta droga socialmente aceptada.

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