En España, existe una total normalización del consumo de alcohol habitual, formando parte de muchas celebraciones y distintos eventos. Las reuniones familiares, con amigos, momentos de ocio, fiestas, u otros momentos de la vida de las personas van acompañados de consumo de alcohol.

El alcohol es percibido habitualmente como una sustancia para celebrar, que aparece cuando estamos en buena compañía, en momentos especiales, en momentos de desconexión, etc. Pese a que esto no es una generalidad, en nuestra sociedad esta forma de entender el consumo de alcohol suele ser bastante habitual en la población adulta.

En lo referente a la población más joven, también existe un consumo habitual y cada vez mayor de alcohol. El alcohol es una sustancia que genera efectos a nivel cerebral y a nivel orgánico, repercutiendo especialmente en los adolescentes pues su desarrollo madurativo se está forjando en esa etapa.

Los jóvenes y adolescentes consideran que quien más bebe tiene más “aguante”, aunque realmente esto quiere decir que tiene mayor tolerancia al alcohol, no siendo positivo. El incremento de la tolerancia en una persona hace que pueda desarrollar una dependencia o adicción con mayor probabilidad, sin olvidar que el inicio del consumo de alcohol precoz también predispone al desarrollo de dependencia o adicción, por tanto, resulta peligroso.

¿Qué pasa cuando una persona toma alcohol?

El alcohol es una sustancia depresora del SNS (Sistema Nervioso Central), pese a la creencia social de que es un excitador o estimulante. Si bien es cierto que cuando se inicia el consumo de alcohol la persona siente una pequeña sensación de euforia, poco tiempo después el alcohol comienza a deprimir el sistema nervioso dando lugar a tristeza, irritabilidad, fatiga o sueño.

Desde que se toma la primera gota de alcohol existe una intoxicación de esa persona, no es necesario que los efectos del alcohol sean observables (estado de embriaguez) para que exista una intoxicación por alcohol. Se genera un efecto a nivel fisiológico, a nivel emocional y a nivel comportamental, que en mayor o menor medida existe desde el momento en el que se comienza a beber.

Por ello, es importante señalar los efectos que genera el consumo de alcohol a corto, a medio y largo plazo, no siendo necesario para que éstos aparezcan que se de una intoxicación grave, que se beba grandes cantidades de alcohol o de manera frecuente. Aunque el consumo sea ocasional y en pequeñas cantidades también pueden aparecer efectos como los que se indican a continuación.

Corto plazo

• Euforia.

• Visión borrosa.

• Falta de coordinación.

• Mala pronunciación.

• Lentitud de movimientos.

• Equilibrio alterado llegando a perderse.

Medio y largo plazo

• Disminución de azúcares en sangre: cansancio y debilidad.

• Anemia megaloblástica producida por la disminución de glóbulos rojos para transportar oxigeno.

• Alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunitario por la disminución de glóbulos blancos.

• Daños irreparables en el hígado.

• Ardor estomacal debida a la erosión que produce el etanol en la mucosa gástrica.

• Úlceras y hemorragias en las paredes del estómago.

• Pancreatitis.

• Diabetes tipo 2.

• Anemia.

• Desnutrición por la desaparición del apetito.

• Aumento en la presión sanguínea y arterial.

• Alteración de la memoria.

• Aislamiento.

• Alteración de los sentimientos y de los pensamientos.

• Daños cerebrales, en ocasiones, permanentes.

• Pérdida capacidad de concentración.

• Pérdida memoria.

• Disfunción eréctil.

• Infertilidad.

• Disminución del apetito sexual.

• Síndrome alcohólico fetal (alteración en los rasgos del feto y malformaciones en sus órganos).

• Retraso mental del feto por afectar su SNC (sistema nervioso central).

Finalmente, añadida a estas consecuencias existe la posibilidad de desarrollar una dependencia o una adicción. El alcohol es una sustancia con un alto poder adictivo y dada su normalización, dificulta que se contemple como un problema.

El alcohol es una sustancia muy dañina y peligrosa, cuando una persona desarrolla dependencia o adicción, la desintoxicación debe hacerse bajo vigilancia médica pues implica graves riesgos para la salud incluso pudiendo ocasionar un fallo multiorgánico. Además, la cronicidad en el consumo de alcohol genera daños irreparables tanto orgánicos como cerebrales, existiendo un punto en el que los daños son tan graves que no se puede volver a un estado previo.

Tratamiento para el consumo de alcohol

Independientemente de si una persona es adicta o dependiente al alcohol, como se ha expuesto previamente, el periodo de desintoxicación requiere de un equipo de profesionales que salvaguarden la integridad física y la salud del paciente.

Una de las principales diferencias entre los que tienen dependencia al alcohol y los que son adictos es que, los dependientes, cuando tienen consecuencias negativas por su consumo de alcohol, bien sea a nivel físico, social, laboral o familiar; cesan su consumo. Los adictos son incapaces de abandonar el consumo de alcohol a pesar de las consecuencias negativas.

En cualquier caso, siempre es importante la realización de un tratamiento especializado en la adicción al alcohol. En Centro Acción, contamos con un Equipo de profesionales expertos en el tratamiento de todo tipo de adicciones, que trabajan de manera integral para promover el bienestar físico, psicológico, social y emocional del paciente.

Centro Acción | Contacta ahora

Privacidad

2 + 13 =

91 057 72 02 / 683 767 899

info@centroaccion.es

Calle Salustiano Olózaga, 14, 1º Izquierda, 28001, Madrid

De lunes a viernes: 10:00 - 14:00 y 16:30 - 21:30