Las adicciones afectan tanto a hombres como a mujeres, sin embargo, muchas veces las mujeres tienen mayor estigma social aun por presentar una adicción.

Una de las adicciones más frecuente en la mujer es el alcoholismo, aunque es una enfermedad que habitualmente se ha relacionado con hombres y ha sido muy mal vista e incluso inmoral en la mujer. Por ello, tanto la mujer que presenta alcoholismo como sus familiares sienten vergüenza, e intentan tapar, ocultar o negar la presencia del problema.

Si ya de por sí, la negación forma parte de la enfermedad de la adicción, en caso de alcoholismo femenino se ve agravado por el juicio y el impacto del entorno social.

¿Existe alguna diferencia entre el alcoholismo de una mujer y de un hombre?

No. El alcoholismo es una adicción que puede aparecer de la misma forma en un hombre que en una mujer. Si bien es cierto que en los hombres el inicio del consumo de alcohol puede estar más asociado a problemas de timidez o para relacionarse socialmente, en el caso de la mujer puede estar más orientado a un intento de manejo emocional, pero en ambos casos, independientemente los factores de personalidad y contextuales, se trata de una enfermedad primaria y crónica del cerebro.

La enfermedad de la adicción genera una pérdida de control en el individuo con respecto al consumo de una sustancia, siendo en este caso alcohol, a pesar de las consecuencias negativas, es decir, la persona no puede parar de beber voluntariamente. Debido a que se trata de una enfermedad, resulta coherente que aparezca tanto en hombres como en mujeres.

Alcoholismo en la mujer: cómo ayudar

El primer aspecto que hay que plantearse cuando un familiar, amigo o pareja siente que una mujer de su entorno más cercano presenta alcoholismo, es valorar la dimensión del problema y la receptividad a la ayuda de la persona afectada. En función de si la mujer que presenta alcoholismo contempla que tiene un problema y pide ayuda o por el contrario no considera que necesita ayuda, se abordará de una forma u otra.

Si existe conciencia de que tiene un problema / enfermedad y que necesita ayuda

Esta opción es la más sencilla para poder ayudarla, ya que simplemente se tratará de buscar el recurso terapéutico y el tratamiento más adecuado para su problema con la bebida.

En caso de que el alcoholismo no sea contemplado como un problema ni considere que necesita ayuda

El alcoholismo en la mujer se aborda terapéuticamente de la misma manera que en el caso de un hombre.

Sin embargo, debido a lo que se exponía al inicio, existe mayor rechazo e incomprensión por parte del entorno más próximo cuando se trata de una mujer la que presenta una adicción al alcohol. Es por ello, que los familiares y la propia adicta al alcohol suelen ocultar y negar el problema en mayor medida que cuando se trata de un hombre.

El hecho de esconder, minimizar o negar el problema no sólo repercute a los familiares, quienes se ven arrastrados por el alcoholismo femenino, sino que favorece el mantenimiento del consumo de alcohol en la mujer, dificultando la petición de ayuda para que abandone el consumo.

Para saber cómo ayudar a una persona alcohólica que no lo reconoce, pincha aquí y consulta el artículo al que estamos enlazando.

Alcoholismo femenino: cómo ayudar

Una vez que el entorno más cercano rompe la negación en casos de alcoholismo en la mujer, debe plantearse lo siguiente:

• Establecer los límites que se consideren necesarios para que inicie un tratamiento que le permita abandonar el consumo de la sustancia.

• Establecer límites en base a las necesidades de los familiares, siempre valorando que vayan a favor de la recuperación, siendo constantes y firmes al ponerlos (no es recomendable poner límites que luego no se cumplan (amenaza constante) o ponérselo y retirarle en seguida).

• No deben hacerse cargo de las consecuencias de su adicción al alcohol, aunque esto implique que otras personas que no son del núcleo más próximo conozcan el problema (Ej.: hacerse cargo de deudas, justificar ausencias, etc.). Cuando encubre a su familiar adicta está facilitando en cierto modo que continúe el consumo de alcohol, puesto que le ayudará a minimizar las repercusiones del consumo y a no darse cuenta de las consecuencias reales que debe afrontar.

Si no impide que su familiar experimente todas las consecuencias derivadas de su alcoholismo y se marcan límites orientados a la recuperación (por ejemplo, retirar apoyo económico o apoyo emocional hasta que decida iniciar un tratamiento), es altamente probable que pida ayuda.

No se debe olvidar que la presencia de alcoholismo en la mujer o de cualquier otra adicción, implica negación por parte de la persona afectada, y que el entorno es una herramienta elemental para romper esa barrera.

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