Conoce qué es y cómo se relaciona el sistema dopaminérgico con la adicción tanto para reforzar el consumo de sustancias como las conductas.

¿Qué se entiende por adicción?

En la actualidad, gracias a las investigaciones en neurociencia se conoce que la adicción es una enfermedad del cerebro, crónica, recidivante y progresiva, pero tratable. La adicción se caracteriza por un patrón de consumo compulsivo que se produce a pesar de las inminentes consecuencias negativas, tanto físicas como psicológicas, emocionales y sociales. No obstante, es la incapacidad para controlar dicho consumo, a pesar de haber un fuerte deseo para ello, la que pone de manifiesto la existencia de esta enfermedad. Son los factores de vulnerabilidad, genéticos o psicológicos, propios de cada individuo y los factores ambientales los que precipitan el desarrollo de un trastorno adictivo.

Sistema dopaminérgico y adicción: ¿qué papel juega el cerebro en la ecuación de la adicción?

Como bien en sabido, el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo humano. Es el encargado de regular las funciones básicas de nuestro cuerpo y asimismo juega un papel fundamental en la enfermedad de la adicción. El cerebro, consta de circuitos de neuronas específicos habilitados para enviar mensajes y señales hacia el resto del cuerpo. El consumo de sustancias o la realización de ciertas conductas, interfiere en el envío, la recepción y el procesamiento de dichas señales a través de los neurotransmisores. Estos neurotransmisores, son las sustancias químicas que permiten la comunicación entre las neuronas del cerebro y se ocupan en cumplir diversas funciones. Entre los neurotransmisores más relevantes se encuentra la dopamina.

Pero, ¿qué es la dopamina?

La dopamina es una sustancia implicada en el desempeño de funciones como la coordinación de movimientos musculares, la regulación de la memoria, la atención o procesos asociados a la toma de decisiones y al aprendizaje, entre otros. Está esencialmente vinculada a las conductas adictivas y al sistema de recompensa. Este último, es un engranaje primitivo del cerebro ajustado al principio o necesidad de supervivencia y por ende, es el que asegura la repetición de aquellas conductas básicas que nos permiten sobrevivir, como la alimentación o la reproducción. La forma en que lo hace es a través de la asociación de las mismas con una sensación placentera. Es aquí donde se destaca la participación la dopamina, que activa la sensación de placer y el circuito de recompensa cerebral.

¿Qué es y cómo funciona el sistema dopaminérgico?

Ahora bien, el sistema dopaminérgico se sitúa como la principal estructura neurobiológica específica relacionada con la adicción. Estas vías dopaminérgicas se proyectan desde una región denominada Área Tegmental Ventral (ATV) y desde la Sustancia Negra (SN) hacia el Núcleo Accumbens (NAc), el Estriado Dorsal (ED), el Córtex Prefrontal (CPF) y Amígdala (A). El consumo de sustancia o la realización de conductas compulsivas producen un aumento en la liberación de dopamina del Núcleo Accumbens, independientemente de la estructura química o el mecanismo de acción de cada una de ellas. Este aumento de dopamina se relaciona con las sensaciones placenteras atribuidas al propio consumo. A esta parte del sistema dopaminérgico se la conoce como el sistema de recompensa.

Sistema dopaminérgico y adicción

¿Cómo refuerza la dopamina el consumo de sustancias o la realización de conductas?

La dopamina es la señal que activa el circuito de recompensa cada vez que efectuamos una actividad placentera. Cuando se da el consumo de sustancias químicas o la realización de conductas compulsivas, el disparo de dopamina se multiplica por 10, por lo tanto, si una actividad o un reforzador natural, nos aporta un nivel 100 de dopamina, el consumo de sustancias, multiplica la salida de dopamina hasta 1000. De esta forma, se produce euforia intensa y se afianza poderosamente la conexión en el cerebro entre las sustancias o conductas y la sensación euforizante que la acompaña. De este modo, se facilita la formación de un hábito, que se encuentra altamente asociado con otros estímulos y experiencias vinculadas al consumo. En este punto, el cerebro, ha asegurado la repetición del consumo en reiteradas ocasiones sin siquiera pensar en ello. El consumo crónico de sustancias o de conductas produce un aumento de la tolerancia, que quiere decir, administrar cantidades más grandes cada vez que se consume para obtener el mismo efecto. Así, el organismo y el cerebro se acostumbran o adaptan a la presencia de la sustancia o la conducta causando dependencia física.

¿Es lo mismo tener una dependencia y tener una adicción?

Habitualmente suelen confundirse ambos términos, utilizándose de manera indiscriminada para describir la misma situación. No obstante, son dos conceptos bien diferenciados. La dependencia puede ser física o psicológica. Esto quiere decir, que en la primera de ellas, el consumo se dirige a evitar los síntomas físicos que manifiesta el organismo en cuanto se suprime el consumo de una sustancia, que se conoce como síndrome de abstinencia y en la segunda de ellas, se orienta hacia los síntomas de índole psicológico. Mientras tanto, como se ha mencionado anteriormente, la adicción es una enfermedad del cerebro, marcada por la progresividad. Tener una dependencia, no implica tener una adicción, sin embargo, la dependencia a menudo acompaña a la adicción. Una característica fundamental, que delimita la adicción frente a la dependencia, es el déficit o menor expresión en los receptores D2 de dopamina en el cerebro, concretamente en el Núcleo Accumbens (NAc) y el Estriado Dorsal (ED). Por otra parte, la pérdida de control sobre el consumo, el consumo a pesar de las consecuencias nocivas y el patrón problemático en todas las áreas de su vida, ponen de manifiesto la presencia de una adicción. Finalmente, es la cronicidad propia de la adicción, la que determina la diferencia entre ambas. Leyendo este artículo puede saber más sobre la diferencia entre adicción y dependencia.

¿De qué forma te podemos ayudar si crees que tienes una adicción?

Que la adicción sea una enfermedad primaria, crónica y progresiva, no quiere decir que no sea tratable. De hecho lo es, la adicción se puede detener, se puede evitar su progreso y se puede recuperar. Para ello, es fundamental pedir ayuda profesional. Nuestro Centro Sanitario Especializado en Adicciones te permite concretar una primera evaluación sin ningún tipo de coste ni compromiso. Contamos con las herramientas necesarias para abordar la recuperación de cada usuario y sus familiares. Nuestro objetivo y finalidad última es que puedas vivir satisfactoriamente sin consumo o realización de conductas compulsivas.

Te invitamos a compartir este artículo para que otras personas conozcan qué es y cómo se relaciona el sistema dopaminérgico con la adicción.

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