Existen varias posibilidades en relación con si el consumo de alcohol cambia el carácter, en este artículo hablaremos de forma genérica sobre tres de ellas.

La primera será cómo el consumo de alcohol cambia el carácter mientras se está consumiendo, otra tendrá que ver con cómo cambia el carácter una vez se ha detenido el consumo y se ha dejado pasar un tiempo prudencial sin consumir, habiendo incluso dormido (lo conocido como resaca) y, la tercera, tendrá que ver con cómo cambia el carácter cuando un consumidor habitual de alcohol decide dejar de consumirlo de forma definitiva.

1 El consumo de alcohol cambia el carácter mientras se está consumiendo

Cuando se consume alcohol se estima que el cerebro libera hasta diez veces más dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que influye en el sistema de recompensa, asociado al sistema de aprendizaje y de placer del cerebro. De forma genérica, podemos resumir que cuando se hace algo que gusta el cerebro libera dopamina y, al mismo tiempo, aprende que eso que ha realizado le gusta y tiende a repetir ese comportamiento. Dependiendo de diferentes particularidades (entre las que puede estar la cantidad consumida), la liberación extra de dopamina puede ser lo que ocasione la sensación de euforia que puede producir el consumo de alcohol. Esta sensación de euforia ya es en sí una alteración del carácter por el consumo de alcohol.

Igualmente, mientras se está consumiendo alcohol y dependiendo tal y como hemos mencionado antes del grado de intoxicación al que se esté sometido o, lo que es lo mismo, dependiendo de cuánto alcohol se haya bebido; se podrían presentar otras alteraciones del carácter como son el no sentir vergüenza, mostrarse muy cariñoso, exaltación de la amistad, envalentonarse, mostrarse agresivo, ser más directo, ausencia de miedo, etc. A estas alteraciones en el carácter se podrían unir otras más físicas como son las dificultades para hablar, dificultades para mantener el equilibrio, etc.

Como conclusión a este primer punto podemos decir que, una vez se empieza a consumir alcohol, se puede pasar por diferentes variaciones relacionadas con el carácter. El consumo de alcohol cambia el carácter de forma casi inevitable y es que, al ser una droga, altera el normal funcionamiento del cerebro y, además, durante un mismo consumo podremos sentir diferentes tipos y es que no es lo mismo haber ingerido una copa que tres, o una cerveza frente a un vaso de whisky. Igualmente influirá el tiempo que la persona en cuestión lleve consumiendo. En este sentido, una persona que lleva tiempo consumiendo habrá desarrollado una tolerancia por lo que, los cambios de carácter, se darán en otros plazos y de otra manera que el que lleva consumiendo menos tiempo.

Del mismo modo, además del tiempo que la persona lleve consumiendo y del tipo de alcohol que se consuma, habitualmente también habrá que considerar la alimentación, la corpulencia, si practica deporte, etc. en cada uno de los casos. Hay que tener en cuenta que una persona que lleva mucho tiempo bebiendo habrá podido pasar por los diferentes estadios de tolerancia al alcohol pero, del mismo modo, puede darse el caso que el hígado esté tan dañado que no pueda metabolizar el alcohol y, con poca cantidad de alcohol consumida, se podrán presentar síntomas de embriaguez.

2 La resaca

Otra posibilidad que queremos comentar en relación con si el consumo de alcohol cambia el carácter es cuando, después de un consumo excesivo, aparece lo conocido como resaca (Veisalgia en su término médico).

La resaca se caracteriza, entre otras cosas, por la deshidratación del interesado. Cuando se consume alcohol en exceso se tiende a orinar más, se calcula que hasta 3 o 4 veces más que el alcohol ingerido. Esto es debido a que el alcohol afecta el normal funcionamiento de la hormona antidiurética, que es la responsable de decirle a los riñones que guarden agua.

Además de ese aumento de frecuencia para ir al baño habrá que tener en cuenta la posibilidad de que se sude, caso en el que la deshidratación sería mayor. Habitualmente cuando se detiene la ingesta de alcohol, vamos a fijarnos en el caso de que la persona se vaya a dormir después de haber estado una noche consumiendo, el cuerpo tratará de obtener agua y principalmente lo hará de las meninges, situadas en el cerebro, lo que dará lugar a los posibles dolores de cabeza. La posible dilatación de los vasos sanguíneos producida por la ingesta de alcohol, puede desembocar también en cefaleas.

Queremos señalar también que el alcohol irrita los tejidos estomacales. Está irritación será la responsable de que aparezcan las náuseas y los vómitos. Igualmente, no queremos pasarlo por alto, el alcohol es tóxico por lo que el hígado tiene que ocuparse de eliminarlo del metabolismo. Puede ocurrir que, alargándose el uso y/o abuso de consumo de alcohol en el tiempo, el hígado resulte dañado dando lugar a posibles enfermedades tales como la cirrosis.
Igualmente, el consumo de alcohol puede afectar a los niveles de glucosa en sangre, disminuyéndolos, por lo que se podrán presentar síntomas de fatiga y debilidad.

Huelga comentar como se puede sentir el interesado cuando sufre estos posibles síntomas de la resaca por lo que, una vez más, entendemos que el consumo de alcohol cambia el carácter.

El consumo de alcohol cambia el carácter

3 El consumo de alcohol cambia el carácter: dependencia y adicción

En el tercer punto que vamos a abordar, cuando el interesado decide dejar de consumir alcohol posiblemente por tomar conciencia de que le está acarreando consecuencias negativas, también entendemos que el consumo de alcohol cambia el carácter. Para llegar a tener consecuencias negativas es probable que el consumo de alcohol haya llegado a generar dependencia y, según el caso, incluso haber desarrollado la enfermedad de la adicción. En cualquiera de los casos, el alcohol habrá ocupado un lugar relevante en la vida de la persona.

Cuando hablamos de una persona que ha desarrollado una dependencia al alcohol y, como hemos mencionado, el consumo de alcohol ocupa una parte relevante de su tiempo; es posible que se hayan presentado consecuencias negativas a sus consumos y, desde ahí, haya decidido dejar de consumir. Con consecuencias negativas nos referimos, por citar algún ejemplo, a que probablemente habrá tenido discusiones con sus seres queridos por posibles episodios relacionados con sus consumos, o habrá incumplido horarios, habrá podido tener consecuencias en su rendimiento laboral, posibles ausencias al trabajo difíciles de justificar, etc. Esta persona, con esta dependencia, habrá tomado conciencia por sí mismo o ayudado de su entrono que le habrán podido llevar a decidir no beber más.

Contemplando la idea de que lo lleve a cabo, tendrá un montón de asociaciones de consumo. Por asociaciones de consumo nos referimos a aquellas situaciones, lugares, personas o cosas que le recuerden a antiguos consumos suyos de alcohol. Esto, muy probablemente, le llevara a sentir ansiedad porque las ganas de consumo, sobre todo al principio, aparecerán. Esta ansiedad, esa incertidumbre de saber si podrá conseguir mantenerse en abstinencia o no, la posible rabia de ser consciente de que si consume tendrá consecuencias negativas pero ver que otra gente consume y no las tiene, etc. harán que su carácter cambie. Igualmente, con gran probabilidad y sobre todo al principio, se mostrará más irascible y estará más susceptible que antaño, muy probablemente por la lucha interna entre el quiero consumir pero sé que no me conviene. En este caso, también queda latente que el consumo de alcohol cambia el carácter.

En la otra opción que contemplábamos, cuando la persona tiene una dependencia al alcohol pero, además, desarrolla la enfermedad de la adicción (esto puede ocurrir por diferentes posibles circunstancias como son una predisposición genética, etc.). Entre la persona que ha desarrollado una dependencia y la que además ha desarrollado la enfermedad de la adicción, pueden existir diferentes similitudes y alguna discrepancia. Son parejas en el sentido de que las consecuencias negativas antes señaladas, u otras, se harán presentes.

Una posible particularidad que podemos encontrar es que, el adicto, tenderá a justificar y a minimizar sus consumos, dándole a otros la responsabilidad de estos. Esto es debido a que, posiblemente, el adicto podrá prometerse después de vivir las consecuencias negativas de un consumo que no va a volver a hacerlo pero, por sí mismo, difícilmente podrá cumplirlo. Cuando se sorprenda volviendo a consumir a pesar de haber perjurado que no iba a volver hacerlo, probablemente tenderá a justificar, minimizar y dar la responsabilidad a otro para, de esta manera y entre otras cosas, no sentirse tan mal. Igualmente, esta forma de actuar que tiene bastante que ver con el Pensamiento Adictivo, le ayudará a no hacerse responsable de lo que está ocurriendo y a evitar tomar conciencia de su impotencia ante el consumo de alcohol. Un ejemplo de justificar es que “todo el mundo bebe alcohol”, de minimizar podría ser “bebo poco en comparación con mis amigos” y, de dar la responsabilidad a otros, podría ser “es que Fulanito me ha invitado” o “mi jefe es una mala persona”, etc.

La persona que padece la enfermedad de la adicción al alcohol necesitará la ayuda de profesionales no sólo para poder dejar de consumir, sino para conseguir detener la enfermedad mediante el cambio de los actos y actitudes que le llevan a consumir.

Podemos concluir que el consumo de alcohol cambia el carácter de la persona que lo realiza de una u otra manera, y en un momento u otro. Hay diferentes cantidades y diferentes frecuencias de consumo, habiéndonos centrado en los casos de dependencia o adicción pero, también fuera de estos el carácter puede verse afectado por lo que, muy probablemente, el consumo de alcohol cambia el carácter.

Te invitamos a compartir este artículo entre tus familiares y amigos para que sean conscientes de la importancia de abordar cuanto antes los problemas de alcoholismo, y en caso de que creas que estás ante un problema de dependencia o adicción al alcohol, te invitamos a contactar con el Centro Acción.

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