Los efectos de los porros en los adolescentes son más serios de lo que la sociedad suele creer. Conoce cuáles son los principales para poder hacer frente a este problema con mayor eficacia si tienes un hijo o conoces a algún adolescente de tu entorno que consume.

El consumo de cannabis ha aumentado entre los jóvenes en las últimas décadas, por ello, en este artículo analizaremos los efectos que puede generar en el cerebro de los adolescentes.

La adolescencia es una etapa complicada en la que el joven se encuentra en pleno desarrollo tanto físico como cerebral. Es un periodo de transición de la niñez a la edad adulta, en el que desarrolla su identidad y el sentimiento de permanencia en un grupo.

Esto está muy relacionado con el inicio del consumo de drogas, ya que suelen comenzar a consumir por la presión de grupo, por sentirse miembro de un colectivo o para no “desentonar” entre sus iguales. Además, se comienza con la curiosidad, la búsqueda de nuevas sensaciones y el sentimiento de que nada malo les va a pasar a ellos, pasando por alto el alcance de las consecuencias negativas que puede tener el consumo de drogas.

También es un momento de cambios físicos, psicológicos y emocionales, y pueden llegar a utilizar el consumo de drogas para evadirse o para manejar todas esas emociones o situaciones que son nuevas para ellos. Pueden utilizarlo como una forma de diversión o para experimentar los efectos de la intoxicación aunque sin parar en los daños que puede llegar a tener.

¿Qué son los porros?

“Porro” es la palabra coloquial que se utiliza para referirse al consumo de marihuana o de hachís (cannabis). El cannabis es una sustancia depresora del Sistema Nervioso Central que se puede consumir en cigarrillos, en pipa o, incluso, se puede mezclar con alimentos o utilizarse como infusión.

Tanto la marihuana como el hachís parten de la misma planta, que es Cannabis sativa. Lo que les diferencia es la parte de donde se extrae la sustancia para ser consumida. En el caso de la marihuana, se extrae de las hojas o tallos secos, mientras que el hachís, de la resina o savia de la planta, la cual tiene más sustancias psicoactivas.

El cannabis está compuesto por distintas sustancias químicas, destacando los cannabinoides. De los cannabinoides se puede destacar el THC tetrahidrocannabinol (THC) que es la sustancia responsable de alterar la mente.

Cuando una persona consume cannabis por vía fumada, pasa directamente de los pulmones al torrente sanguíneo y, de aquí al cerebro.

Los efectos tardan en aparecer entre 30 y 60 minutos y, una vez que se ha consumido, el THC actúa directamente sobre determinados receptores del cerebro bloqueando la función de las células naturales del organismo, ya que tienen una composición muy similar. El THC sustituye a estas células naturales y, en este momento, aparecen los efectos de los porros en los adolescentes, debido a que las encargadas del funcionamiento y desarrollo del cerebro se encuentran inhabilitadas.

Efectos de los porros en los adolescentes

A corto plazo, el cannabis genera efectos propios de la intoxicación (disminución del nivel de activación del Sistema Nervioso), risas inapropiadas, dificultades para establecer un pensamiento coherente, etc.

A largo plazo, también genera alteraciones, especialmente en el funcionamiento del cerebro. Sin embargo, el efecto de los porros en los adolescentes resulta mayor y más grave que en una persona adulta, debido a que en esta etapa el cerebro está en desarrollo.

El efecto que produce el cannabis, a corto plazo, es de sobreestimulación del cerebro, lo que genera sensación de euforia, alteración de los sentidos intensificándolos, alteración de la percepción del tiempo y disminución del apetito, aumentando las probabilidades de que aparezcan alucinaciones y delirios, pudiendo llegar a la psicosis si el consumo es muy excesivo y continuado.

Los efectos de los porros en los adolescentes tienen la capacidad de influir en las funciones ejecutivas mermando su adecuado funcionamiento.

Durante la adolescencia la mayoría de las zonas del cerebro siguen en desarrollo y comienzan a eliminar ciertas conexiones neuronales que no tienen uso para, posteriormente, poder fortalecer las que sí están funcionando correctamente y aumentar su potencial (lo que se conoce como “poda neuronal”). En esta etapa se generan multitud de cambios cerebrales de este tipo y el consumo de cannabis podría afectar muy seriamente a esta modificación, no dejando que se fortalezcan algunas conexiones o permitiendo que el cerebro se desarrolle sin terminar de eliminar las conexiones que no tienen uso.

Esto genera problemas en la memoria, en el aprendizaje y en funciones ejecutivas, tales como la planificación, la toma de decisiones provoca problemas a la hora de mantener la atención, de retener la información, en el control de impulsos… encontrándose en los consumidores de cannabis una capacidad más lenta de procesar la información de manera general.

Todo esto, conlleva graves consecuencias pues afectará a todas las áreas de su vida, a nivel escolar, laboral, familiar…

Además, a nivel psicológico también tienen efectos los porros en los adolescentes, ya que las zonas cerebrales posiblemente afectadas están relacionadas con las emociones, y porque el consumo de cannabis tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo.

Efectos de los porros en los adolescentes

¿Qué es el síndrome amotivacional?

Cuando un adolescente consume cannabis percibe una serie de emociones agradables, sin embargo, los efectos de los porros en los adolescentes cuando el consumo es continuado pueden llevarle a desarrollar un síndrome amotivacional.

Este síndrome se caracteriza por una sensación generalizada de cansancio (astenia), por una falta de interés por todas las actividades de la vida del joven, incluidas las que eran placenteras para él, reduciéndose las actividades que realiza a consumir o todo lo relacionado con el consumo.

Los síntomas pueden ser muy parecidos a los de la depresión, pero en este caso la persona no tiene contacto con sus propias emociones. Esto puede llegar a darse porque se ven afectadas las áreas encargadas de la motivación y del comportamiento social.

Prevención del consumo de cannabis

Por todo lo mencionado, es importante detener y tratar el consumo lo antes posible, ya que los adolescentes se encuentran en una situación de vulnerabilidad y las consecuencias negativas producto del consumo pueden llegar a ser crónicas.

Al comenzar el consumo en la adolescencia, aumenta el riesgo de que todas consecuencias a largo plazo que hemos indicado se vuelvan permanentes, apareciendo serios problemas en el aprendizaje, comunicación y memoria. Además de afecciones físicas que se pueden retornar crónicas.

Centro Acción cuenta con un equipo de profesionales especializados en el tratamiento de la adicción a los porros formado por psicólogos, terapeutas, y psiquiatra especializado. Realizamos analíticas para verificar la abstinencia de nuestros pacientes.

Nuestro tratamiento incluye terapias de orientación cognitivo-conductual, humanista, mindfulness, Psicoterapia Asistida por Equinos (PAE), entre otras. Aportando una visión holística que es tan necesaria en un tratamiento que busca el desarrollo y bienestar de la persona además del cese del consumo.

En el caso de los adolescentes, se realiza un tratamiento especializado e individualizado para ellos, para sus características, su tipo de consumo y sus necesidades, incluyendo terapias psicoeducativas así como terapias que promueven la orientación del adolescente para que se sienta bien consigo mismo y con su vida.

Entendemos que se trata de un periodo de la vida complicado que muchas veces necesita de apoyo tanto para alejarse del consumo de drogas como para definir ciertos aspectos psicológicos, emocionales y conductuales del adolescente.

Te invitamos a leer el documento “La marihuana: lo que los padres deben saber” y compartir el presente artículo para que otros padres y jóvenes conozcan mejor los efectos de los porros en los adolescentes.

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