Conoce la relación que existe entre dejadez y consumo de drogas y la importancia de tener en cuenta esta cuestión en el tratamiento de la adicción.

En ocasiones, algunos comportamientos o actitudes son capaces de alertar que una persona puede estar consumiendo algún tipo de sustancia psicoactiva. La irritabilidad, la angustia, el aislamiento o la dejadez pueden ser capaces de apuntar a lo anterior. 

Pero ¿qué se entiende por dejadez? Es una característica que hace referencia a la “falta de cuidado o de interés que una persona muestra ante cierta cosa, ante las cosas propias y ante las obligaciones”. 

Conoce cómo el consumo de una o varias sustancias puede provocar dejadez y de qué forma se abandonan las responsabilidades e incluso aquellas cosas que antes apasionaban a una persona. Para ello, es necesario entender la manera en la que nos acercamos a las cosas que nos gustan. 

¿Por qué repetimos las cosas que nos gustan?

Cuando hacemos algo que nos agrada, como puede ser comer nuestra comida favorita, ir al cine con la familia o tener relaciones íntimas, se libera dopamina en nuestro cerebro. La dopamina es un neurotransmisor que se relaciona con el placer y la sensación de bienestar.

Esta sustancia se produce concretamente en el Núcleo Accumbens y se proyecta a otras áreas del cerebro y es responsable de ciertas funciones hormonales. Por ello, se le conoce como la hormona del placer, semejante a otras sustancias como la serotonina y la endorfina.

Nuestro cerebro es capaz de registrar las actividades que liberan dopamina y de asociar dichas actividades con el bienestar experimentado, por lo que se genera un aprendizaje. Este aprendizaje actúa en forma de motivación para repetir la conducta. Esta es una de las razones por la cuales, repetimos aquellas cosas que nos gustan.

¿Es la dejadez un indicativo de consumo de drogas?

¿Por qué se repite el consumo de sustancias y se mantienen las conductas adictivas?

Si bien comer nuestra comida favorita es capaz de liberar una cantidad notable de dopamina; consumir diversas sustancias psicoactivas como el alcohol, el cannabis o la cocaína, puede llegar a generar hasta 10 veces más dosis de dopamina. 

Por lo tanto, nuestro sistema de aprendizaje entiende que el consumo de sustancias o la realización de conductas compulsivas, son sinónimo de placer. La motivación para repetir este tipo de comportamientos será superior frente a otras actividades cotidianas o reforzadores naturales como la comida o el sueño. 

Dicho de otra forma, el consumo de sustancias y la repetición de comportamientos compulsivos altera el sistema dopaminérgico del cerebro. Estas conductas pueden generar dependencia cerebral rápidamente y en condiciones genéticas, ambientales y psicológicas concretas, desarrollar adicción. 

¿Cómo se establece una relación entre le consumo y la dejadez?

En circunstancias previas al consumo de una sustancia, es habitual que las personas tengan un repertorio de hobbies y costumbres con los que se sienten bien y satisfechas. Entre ellos, se puede encontrar practicar deportes, ir al cine o a museos, dar un paseo, jugar con la mascota o salir con los amigos.

Cuando irrumpe una sustancia en la vida de una persona, el inicio del consumo puede ser más esporádico y espaciado en el tiempo. Sin embargo, tal y como se ha indicado anteriormente, la dopamina liberada al consumir va a asegurar que esta conducta se repita y se prolongue en el tiempo.

A medida que el individuo consume, una misma dosis de sustancia deja de tener el mismo efecto que se halló al principio, por lo que se va aumentando progresivamente la dosis para experimentar ese placer inicial.

Este fenómeno recibe el nombre de tolerancia y opera como un mecanismo de adaptación a nivel cerebral. Esto quiere decir, que el cerebro se va adaptando a la cantidad de sustancia que se va ingiriendo y va metabolizando de forma más rápida la sustancia, por lo que la persona termina por aumentar la dosis.

De forma paralela, la persona se va acostumbrando a obtener unas cantidades desorbitadas de dopamina con el consumo. Con altas probabilidades, aquellos hobbies o costumbres con los que se sentía satisfecho perderán relevancia y comenzarán a no generarle tanto placer.

Entre tanto, las responsabilidades y obligaciones se relegarán a un segundo plano y se perderá paulatinamente el interés en ir al trabajo, hacer las tareas domésticas y abandonará las actividades deportivas, las visitas al museo o cine y las salidas con las amistades. El consumo pasará a ser la prioridad.

En los primeros instantes en los que esto se produce, la persona puede exponer todo tipo de justificaciones o excusas ante el absentismo y puede pasar desapercibido. No obstante, con el tiempo y la reiteración de las ausencias, perderá la credibilidad y las personas de su entorno comenzarán a percatarse.

Este tipo de comportamientos pueden percibirse ante los demás como dejadez, desinterés e incluso negligencia y mientras tanto el individuo comenzará a experimentar preocupación y frustración ante la situación.

Dejadez y drogas

La relación entre sustancias y dejadez durante el tratamiento

La relación que se establece entre el consumo de sustancias y la expresión de la dejadez es como la que se produce entre la realización de una conducta compulsiva y la dejadez. Asimismo, cuando la persona decide iniciar un programa de recuperación es posible que, a pesar de la motivación por abandonar el consumo, se pueda mantener esa sensación de apatía.

Sin embargo, es cuestión de tiempo que la persona tome consciencia de los cambios que debe realizar para facilitar el proceso de recuperación y al ponerlos en práctica, su motivación y estado de ánimo vayan en incremento.

Durante la recuperación se pueden experimentar ciertas dificultades y la persona puede considerar que la abstinencia o los cambios producidos no son suficientes. Por este motivo, la dejadez puede estar presente a lo largo del tratamiento. Con el paso del tiempo, la dejadez va perdiendo fuerza y la persona va incorporando actividades que le serán agradables y le generen dopamina.

¿Cómo te podemos ayudar?

Nuestros Tratamientos para la Desintoxicación de Sustancias y Nuestro Equipo especializado abordan cada caso de manera conjunta e integral, ajustándose siempre a las necesidades y particularidades de cada persona.

Nuestra experiencia nos permite confirmar que se pueden modificar los actos y actitudes para recuperar una vida plena y que merezca la pena lejos del consumo. No solo es posible desprenderse del consumo y de sus consecuencias, sino que también es posible desprenderse de la dejadez.

De el paso y le ayudaremos a recuperar su vida.

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