Probablemente, el verano es la etapa del año que más incita a la diversión, a la relajación, a emplear más tiempo al ocio o a las actividades al aire libre. Asimismo, se intensifica la tendencia a hacer planes nocturnos. Esto se debe, entre otros, al aumento de horas de sol, de las temperaturas y del buen tiempo. 

Durante el verano, el estado de ánimo en general es más positivo en comparación con otras estaciones, aunque la gran estimulación que esto supone también puede originar cierto estrés. 

Además, muchas personas, como los adolescentes o los estudiantes que no tienen tareas laborales, experimentan una reducción abismal de obligaciones y responsabilidades en el día a día. Esto sucede de forma similar para los trabajadores que disfrutan de su periodo vacacional.  

De esta forma, establecer una rutina o un horario semanal, es más complejo que en otras épocas del año o incluso no se plantea como un objetivo. 
Si a todo lo anterior, se suma que ha habido ciertas actividades que durante la pandemia del COVID-19, no se han podido realizar y que conforme avanza la vacunación y disminuyen los contagios de la enfermedad, se están retomando, hay una tendencia general a volver a experimentar y llevar a cabo actividades o eventos de ocio al aire libre. 

Pero ¿qué sucede con una persona que tiene una adicción en verano?

Que se incremente el número de actividades de ocio o de eventos durante el verano, supone para una persona con una adicción, un periodo de vulnerabilidad a sufrir una recaída

¿Por qué? Fundamentalmente, porque evitar las responsabilidades u obligaciones, no establecer rutinas o dedicar un tiempo excesivo al ocio son algunas de las muchas formas en las que un adicto suele comportarse cuando está en consumo. 

Por lo tanto, este tipo de factores predisponen al adicto a llevar a cabo conductas de consumo que finalmente culminen con un consumo compulsivo. Con independencia de si se trata de una sustancia psicoactiva o de un comportamiento repetitivo. 

La sobreestimulación o excitación de esta época modifica el estado de ánimo y las emociones, especialmente, en una persona que tiene un problema de adicción. Por ejemplo, se pueden generar estados de ansiedad o angustia, que el adicto no está preparado para manejar. 

Con frecuencia, no poder gestionar las emociones produce mucha frustración y enfado, que estos individuos terminan tapando o aliviando, yéndose a consumir.

 Factores de riesgo y estrategias para evitar las recaídas en la adicción en verano

¿Cómo afecta exactamente el verano a una adicción?

Si la persona aún no ha iniciado un tratamiento para tratar su problema con las sustancias o con los comportamientos adictivos, probablemente el verano sea la etapa en la que más abuse de estos, por el tiempo libre que dispone. 

Si, por el contrario, la persona se encuentra en un proceso de recuperación, es necesario que esté en un entorno de control de los estímulos que tiene asociados al consumo. No obstante, precisamente la sobreestimulación característica del verano dificulta este control estimular. 

De entre las actividades típicas de ocio en verano, que pueden afectar al adicto, se encuentran: 

• Planes en terrazas con familiares o amigos en donde se consume alcohol y el adicto se aproxima al consumo.
• Planes nocturnos en discotecas, bares, conciertos o festivales.
Eventos con amistades o familiares como barbacoas, picnics o comidas en las que se incluyan sustancias que pueden incitar al uso de otras. 
Vacaciones con familia o amigos en donde se exponga a horarios y lugares que le generen inestabilidad.

Por lo tanto, el verano ofrece una serie de contextos y situaciones que ponen en peligro la recuperación del adicto y dificultan uno de los objetivos principales que es el mantenimiento de la abstinencia.

Factores de riesgos que predisponen a una recaída en verano

Cabe señalar, que la recaída de un adicto no es un suceso, es decir, no es algo que ocurra espontáneamente. La recaída es un proceso que se ve facilitado a través de una serie de factores de riesgo: 

Factores contextuales

• Factores climatológicos cuando se producen cambios extremos en la temperatura, el cuerpo los interpreta negativamente generando estrés. El estrés activa pensamientos distorsionados que incrementan el riesgo de consumo.
• Factores sociales como que el verano incrementa las posibilidades de interaccionar con otras personas y de exponerse a entornos no adecuados para la recuperación.
• Factores familiares en entorno más cercano puede minimizar las exposiciones inapropiadas y no facilitar la contención que se necesita durante este proceso.

Factores disposicionales

• Factores fisiológicos durante el verano, como que se segregan mayores cantidades de ciertos neurotransmisores como dopamina, noradrenalina o serotonina; así como de hormonas que están relacionadas con el placer. Por lo tanto, la impulsividad se dispara y con ella, el riesgo de recaer.
• Factores psicológicos como la tendencia a la evitación de los problemas o estrategias pobres de afrontamiento, autoconcepto negativo, inmadurez emocional, baja autoestima o carencia de habilidades sociales.
• Factores de personalidad como ser muy perfeccionista, autoexigente, impulsivo o controlador.

Estrategias eficaces para disminuir el riesgo de consumir en verano

En definitiva, el verano afecta al adicto e incrementa la probabilidad de que recaiga durante su proceso de recuperación. Sin embargo, se pueden adquirir una serie de herramientas que permitan prevenir y parar el proceso de recaída. 

Tal y como se ha ido mencionando con anterioridad, una de las estrategias más eficaces es el control estimular. No exponerse a lugares o contextos asociados al consumo, ayuda a no desencadenar un deseo de consumo que acabe con una pérdida de control. 

Por otro lado, es fundamental ocupar el tiempo del adicto con actividades que sean incompatibles con el consumo. Entre ellas: 

• Lectura de libros adecuados
• Practicar algún deporte o hacer ejercicio físico
• Hacer meditación, yoga o mindfulness
• Realizar pasatiempos o hacer visitas culturales

Las actividades pueden ser diversas y variar en función de los gustos de cada persona y deben ser sanas, pero, sobre todo, deben estar estructuradas en una rutina u horario que aporte estabilidad y aleje a la persona del riesgo. 

Otro aspecto clave es el acompañamiento de personas no consumidoras, de confianza y con hábitos saludables. 
Finalmente, pedir ayudaprofesional y estar adherido al tratamiento, es una de las herramientas más importantes de la recuperación.

Verano y adicciones

¿Cómo afecta el verano a los diferentes tipos de adicción?

En función de la sustancia o de la conducta problemática de la persona, el verano puede afectar de diferentes formas, que están condicionadas por el tipo de actividades que se llevan a cabo. 

En cuanto a las personas que tienen un problema con el consumo de alcohol, durante el verano, se dificulta que la persona pueda mantenerse alejado de la sustancia. Esto se debe, a que el alcohol goza de alta aceptación y normalización en la sociedad, especialmente en esta época del año. Además, es la sustancia más accesible que hay. 

De forma similar, sucede con el resto de las sustancias psicoactivas, que están más presentes en los eventos y festividades que hay en el verano. 

Con respecto a las nuevas tecnologías, las redes sociales o las diferentes aplicaciones online, el verano también representa un factor de riesgo para recaer en el uso compulsivo de las mismas, ya que la tendencia a la socialización de esta estación es superior a otras. 

En el caso del juego patológico, la exposición a diferentes casinos, establecimientos de apuestas o juegos de azar, se incrementa debido a los planes nocturnos o con amigos. 
El tiempo de ocio en exceso, dificulta a todas y cada uno de los tipos de adicciones a las que se ha hecho referencia.

Busca ayuda profesional en Centro Acción

Tal y como se ha comentado a lo largo del blog, el verano puede resultar una época complicada para mantener la abstinencia y el proceso de recuperación de una adicción, sea cual sea. 

Las exposiciones, los factores de riesgo, el tiempo de ocio en exceso o la falta de responsabilidades, son algunas de las formas que dificulta la recuperación durante el verano. 

Si te sientes identificado con esta situación o crees que un familiar o amigo necesita apoyo profesional, no dudes en ponerte en contacto con Centro Acción. 

Contamos con un equipo multidisciplinar especializado en adicciones, que tiene como objetivo adaptar el tratamiento en base a las necesidades del paciente y trabajar en el mantenimiento de la abstinencia, incluso durante esta estación del año tan compleja. 

La primera cita de valoración no tiene coste ni compromiso y la solución ante un problema de adicción, es siempre, buscar la ayuda de los profesionales adecuados.

Post original publicado el 07/08/2019

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