Desde las entidades farmacéuticas aconsejan a los usuarios que toda la medicación que tomen sea bajo prescripción médica o supervisión de algún profesional cualificado. Sin embargo, ante el malestar o dolor, ya sea físico o algún malestar de carácter psicológico, existen personas que recurren a diferentes fármacos sin prescripción y por cuenta propia, poniéndose ellos mismos su propia pauta médica.

Esto sin duda resulta peligroso primeramente porque en la mayoría de los casos la persona no cuenta con los conocimientos necesarios como para tomar esa medicación, pudiendo generarse un problema mayor. En segundo lugar, otro de los problemas que puede aparecer es una dependencia o adicción a los calmantes.


¿Cómo saber si puedo estar generando una dependencia a los calmantes?

El dolor o malestar físico, así como los problemas de carácter psicológico (ansiedad, tristeza, angustia, etc.) son incómodos para las personas, impiden que puedan llevar a cabo sus objetivos del día a día en muchas ocasiones y además no permiten que tengan un estado de bienestar pleno.

Por ello, resulta muy llamativo tomar ciertas medicaciones para eliminar el dolor de manera rápida y recuperar el bienestar y la funcionalidad. Esto último es un riesgo para desarrollar dependencia o adicción, pues hacen que el individuo pueda evitar afrontar situaciones difíciles o negativas, sacándole del malestar y haciendo no sólo que se sienta bien, sino que reestablezca su funcionalidad.

Además, un aspecto llamativo es que seas tú mismo quien comience a suministrarse la medicación cada vez que sientes cierto malestar, bajo tus propias pautas.


La medicación en los trastornos psicológicos

Los trastornos de carácter físico cuentan con pautas en las que en la mayoría de los casos se incluyen fármacos. Sin embargo, los problemas de salud mental además de hacer que el individuo deje de sentir bienestar, el trabajo psicológico es más lento, costosos y sobre todo doloroso para el paciente.

Los psicofármacos tienen la utilidad de estabilizar al paciente en aquellos casos en los que no están preparados para realizar terapia por la gravedad de los síntomas del trastorno en sí mismo y el desajuste que genera en el individuo. Sin embargo, diversos estudios evidencian que los trastornos psicológicos necesitan ser tratados mediante terapia para evitar recaídas futuras.

Dado que el trabajo psicológico no es una tarea sencilla, y además es un proceso complejo, muchas veces las personas con este tipo de problemas recurren a medicación para paliar los síntomas y sentirse mejor. Sin embargo, esta es una herramienta que no debería usarse a largo plazo sino combinada con otro tratamiento.


¿Qué son las benzodiacepinas?

Las benzodiacepinas son psicofármacos que tienen un efecto ansiolítico, orientados al tratamiento de síntomas de ansiedad. También se usan como relajante muscular en caso de dolores en articulaciones o alguna otra zona del cuerpo.

Se trata de un medicamento recomendable para aliviar síntomas relacionados con ansiedad, angustia o malestar psicológico, aunque siempre bajo prescripción médica y con el seguimiento de un facultativo ya que el uso prolongado de estos psicofármacos puede generar dependencia.

Las benzodiacepinas no son un grupo homogéneo de psicofármacos, aunque todas ellas sirven para calmar, tranquilizar o relajar, existen diferencias en cuanto a la inmediatez de sus efectos.

• Corto plazo: actúa de manera inmediata, aunque su efecto es de corta duración (no duran más de 12 horas).

• Medio plazo: actúan, de manera rápida, aunque no tanto como las benzodiacepinas a corto plazo. Los efectos permanecen durante más tiempo (hasta 24 horas).

• Largo plazo: actúan de una manera más lenta. Los efectos pueden permanecer durante más de treinta horas.

Así mismo esta clasificación se puede resumir en:

• De vida ultracorta, corta o media.

• De rápida o lenta acción.

• De alta o de baja potencia.

Por todo lo anterior, resulta de suma importancia que si se detecta abuso en el consumo de benzodiacepinas tanto por parte de un familiar como de uno mismo se acuda a profesionales expertos en este tema.


¿Cómo afectan los calmantes o benzodiacepinas al organismo?

Las benzodiacepinas generan un efecto depresor sobre el Sistema Nervioso Central. Debido a esto, pueden enlentecer al individuo en su funcionalidad y su funcionamiento psicomotor. Los principales problemas que pueden aparecer por el consumo de benzodiacepinas son:

• Sueño, enlentecimiento.

• Problemas de atención y memoria.

• Problemas en la concentración.

• Accidentes, caídas.

Ante la ingesta abundante o sobredosis de benzodiacepinas se puede producir una depresión respiratoria pudiendo provocar el fallecimiento de la persona.

El consumo de benzodiacepinas a largo plazo incrementa la probabilidad de padecer demencias (Alzheimer).

Los efectos anteriormente descritos se ven potenciados cuando además de benzodiacepinas se toma alcohol, pues también es una sustancia depresora.

Adicción a los calmantes


¿Cómo se desarrolla la adicción a los calmantes?

Como ocurre con cualquier sustancia psicoactiva o conductas adictivas, los calmantes son psicofármacos que modifican el estado de ánimo del individuo, ayudándole a sentirse mejor y evitar sentir dolor, malestar o emociones negativas.

Además de esto, existen otros factores que facilitan el consumo de calmantes, pudiendo generar abuso y por ende dependencia o adicción.

• Son fármacos legales

• Se obtiene mediante receta médica

• Su consumo está normalizado socialmente

Dados los efectos que generan en el individuo, puede que inicialmente el paciente haya tomado la medicación bajo prescripción médica como parte de un tratamiento, aunque posteriormente, al finalizar el tratamiento la persona puede continuar tomándolo de manera autónoma (automedicación), según la necesidad y la demanda.

Uno de los principales riesgos es que, al igual que con cualquier sustancia psicoactiva el organismo genera tolerancia. La tolerancia hace referencia a que la persona necesita una mayor ingesta de benzodiacepinas para obtener los efectos iniciales, lo cual, fácilmente lleva al abuso, dependencia o adicción. Será aquí cuando empiece a hacerse presente la dependencia y, según el caso y dependiendo de diversos factores, pudiendo desembocar en una adicción.

Debido a las características de esta sustancia, es muy arriesgado y nada recomendable cortar su consumo de forma abrupta, ya que esto pondrá en riesgo la vida del individuo. El síndrome de abstinencia genera mareos, dolores de cabeza y lagunas mentales, pérdida de concentración, etc.

Es necesaria la ayuda de profesionales, y de un tratamiento especializado y eficaz, para poder abandonar el consumo de calmantes. Por lo tanto, es del todo necesaria la intervención de un profesional que irá retirándolas paulatinamente (decalaje).


Tratamiento de adicción a los calmantes

En Centro Acción contamos con un equipo de profesionales expertos en el tratamiento de adicción a los calmantes en Madrid, que trabajan de manera integral y multidisciplinar.

El tratamiento para los calmantes o benzodiacepinas requiere de un seguimiento asiduo por parte de profesionales para que la vida del paciente no corra peligro en ningún caso y no sólo se realice la desintoxicación adecuadamente, sino que el paciente tenga una vida satisfactoria alejada del consumo de cualquier sustancia.

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