Un elevado nivel de estrés puede derivar en consumo de drogas y comportamientos adictivos en algunas personas. Conoce la relación que hay entre estrés y adicciones.

El estilo de vida que se mantiene en nuestra cultura hace que no resulte fácil mantener un nivel de activación alejado del estrés. Diariamente, las personas se enfrentan a diversas exigencias y obligaciones, ya sean de carácter personal o profesional, que incrementan irremediablemente su nivel de estrés.


¿Qué es el estrés?

La palabra estrés generalmente tiene connotaciones negativas asociadas, aunque existe un nivel de estrés positivo que funciona como un proceso de adaptación del individuo al entorno. Cuando un individuo se ve sometido a niveles de presión moderado, las tareas se van a desempeñar con mayor eficacia.

Sin embargo, el problema aparece cuando existe un nivel de activación tan elevado y la presión es tal que la persona comienza a dejar de tener un rendimiento adecuado, así como una buena funcionalidad y, en lugar de resultar adaptativo resulta todo lo contrario.

El estrés en su versión negativa aparece cuando una persona se enfrenta a situaciones que superan sus propios recursos, es decir, la persona percibe una situación que resulta desbordante para sus recursos. Esto hace que el individuo se encuentre sobrepasado, y esta sobrecarga influye sobre su bienestar físico y psicológico.

Normalmente el estrés negativo se experimenta ante cambios a los que el individuo tiene que adaptarse o se pone en peligro su bienestar.

Otras definiciones de estrés son:

“Sufrir trastornos físicos y psicológicos al tener una actividad más intensa de los normal”

“Cansancio mental”

Podemos concluir que el estrés se traduce en una reacción, tanto física como emocional, ante ciertos cambios en la vida, sobre todo a los que el individuo debe adaptarse mediante sus recursos y considera que no son suficientes para hacerlo.


Relación entre estrés y adicciones

El estrés entendido como un nivel de activación moderado puede afrontarse de forma funcional, utilizando estas situaciones para crecer ante un nuevo reto, con los recursos que tiene el individuo.

Sin embargo, cuando el individuo considera que no cuenta con las herramientas suficientes como para poder afrontar esa situación, se genera una desestabilización emocional que puede dar lugar a ansiedad, tensión emocional, frustración, además de insomnio, pérdida o incremento del apetito, nerviosismo, etc.

Estas situaciones de estrés negativo son vividas por muchas personas en algún caso, y a pesar de ser difícil, también se puede obtener un aprendizaje del cómo se ha afrontado y se ha solventado el problema o la dificultad, protegiendo su bienestar emocional.

Esto no quiere decir, que de manera necesaria las personas tengamos que saber afrontar y canalizar adecuadamente todas las situaciones que se nos presenten; hay veces que se puede hacer por uno mismo, pero en otras ocasiones se puede pedir ayuda a un profesional experto en salud mental que le proporcione ayuda y le guíe para superar el estrés.

Sin embargo, ante situaciones de estrés también puede iniciarse un consumo de sustancias o la realización de una conducta compulsiva, como medio de evasión y gestión de las emociones negativas. A pesar de que es una forma disfuncional, la evasión que proporciona a la persona el consumo o la conducta adictiva de sus emociones negativas puede compensarle en un principio.

La parte negativa de ello es primeramente que la persona no está utilizando sus recursos ni está gestionando de una manera funcional ni sus emociones, ni la situación, pero además se le añade que si el consumo se vuelve habitual es posible que aparezca una dependencia o una adicción, en caso de que el paciente cuente con una predisposición genética y los factores necesarios para desarrollar la enfermedad.

Relación estrés - adicciones


¿Cómo repercute el estrés en las adicciones?

Habitualmente, las personas adictas utilizan las drogas o los comportamientos adictivos para manejar tanto situaciones que les resultan complicadas como sentimientos desagradables, o para huir de ellos.

Cuando se consumen drogas como soporte para afrontar, o para huir o evitar, tanto situaciones cotidianas como sentimientos, es posible que aparezcan diferentes problemas. El consumo de sustancias o la realización de una conducta compulsiva utilizado como un medio de afrontamiento no promueve la funcionalidad, sino que será inadecuado y disfuncional.

Se perderán los objetivos que se querían conseguir y esto puede dar lugar a mayor nivel de estrés en la vida del adicto. En lo referente al aspecto emocional, los adictos suelen utilizar el consumo de sustancias o las conductas compulsivas para gestionar y canalizar sus emociones, que lejos de ser de una manera adaptativa se basa en la evitación y la huida.

Tras el consumo, tomará conciencia de que aquellas situaciones o emociones de las que se evade continúan ahí y probablemente se hayan magnificado.

En ambos casos, el estrés inicial habrá aumentado por lo que, como consecuencia, aumentará el consumo de droga como medio de manejar ese estrés.

Nos encontraremos entonces ante un bucle que difícilmente se podrá detener sin la ayuda de profesionales.

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