Conoce por qué es crucial evitar el intrusismo en el tratamiento de las adicciones y la importancia de poner nuestra salud mental en manos de profesionales formados en psicología clínica y psiquiatría especializados en este campo de conocimiento.
Dejar de consumir por un tiempo es fácil, casi cualquier adicto puede hacerlo sin necesidad de acudir a un centro, y en casi todos los centros que tengan ciertas normas y experiencia pueden ayudarte a dejarlo a corto plazo, pero ese no debe de ser el objetivo en el tratamiento de una adicción. Sólo un equipo de profesionales sanitarios que trabajen de forma integral en la solución te ayudará a mantener la abstinencia a largo plazo y a vivir sin ganas de volver a consumir.
¿Cómo elegir un centro de adicciones en un mar de opciones disponibles?
La elección del lugar y el equipo de profesionales puede marcar la diferencia entre una recuperación exitosa o un peregrinaje por diferentes centros sin obtener los resultados deseados y, en el peor de los casos, dañar gravemente tu salud mental.
Ante la proliferación de “centros” de tratamiento de adicciones en Madrid sin la licencia del Ministerio de Sanidad, sin número de Registro Sanitario y con personas sin la formación reglada en psicología clínica, que requiere el tratamiento de la salud mental, hemos realizado este articulo para que tengas en cuenta una serie de datos a la hora de elegir quién te va a ayudar a ti o a tu familiar a salir de una adicción, qué derechos tienes a conocer quién te va a tratar (titulaciones, formación etc) y en qué consiste el tratamiento de forma detallada.
Últimamente se han abierto centros en Madrid cuyos “directores de tratamiento” y principales “terapeutas” son adictos en recuperación; muchos de ellos ofrecen “terapias” basadas en el programa de los 12 pasos (o cursos no reglados de adicciones, coaching etc.) que están basados, por ejemplo, en los grupos gratuitos de “Alcohólicos Anónimos” que son grupos de autoayuda que realizan reuniones (que no terapias) de grupo, formados y guiados por adictos que están recuperándose de su adicción, sin ninguna guía de profesional con formación reglada en la salud mental.
Es importante conocer que para ser director de tratamiento en un centro de adicciones en España se requiere, como mínimo, un título universitario en un campo sanitario (medicina, psicología sanitaria, psiquiatría etc) y, preferentemente, una formación especializada en adicciones junto con una dilatada experiencia profesional en este campo. Por lo que la experiencia compartida de adictos en recuperación, terapeutas, coaches etc, no tendrá la validez ni el rigor científico que se requiere para tratar una adicción.
No negamos que reuniones, de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos, tengan cierto valor terapéutico en cuanto a que adictos en recuperación comparten su experiencia y se apoyan los unos a los otros para conseguir la abstinencia, pero no es un tratamiento psicológico que pueda conseguir los cambios que se requieren a nivel interno y que son necesarios para mantener esa abstinencia a largo plazo y conseguir que no consumir merezca la pena sin tener que vivir constantemente “en contención”.

El tratamiento de la adicción está basado en unas técnicas de intervención psicológica ampliamente estudiadas y validadas en psicología clínica, como por ejemplo:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): Corriente muy utilizada para ayudar a la persona a cambiar pensamientos y comportamientos destructivos relacionados con la adicción.
- Terapia de aceptación y compromiso (TCC): Se enfoca en aceptar los pensamientos y emociones difíciles mientras se toman acciones orientadas a los valores personales.
- Terapia familiar (Terapia sistémica): Enfocada en involucrar a la familia en el proceso de recuperación, ayudando a sanar relaciones y proporcionar apoyo emocional.
- Entrevista Motivacional (EM): Ayuda a aumentar la motivación del paciente para el cambio, especialmente en las primeras etapas de la recuperación.
- Las técnicas de prevención de recaídas: son estrategias que ayudan a una persona en recuperación a mantener la abstinencia y evitar volver a consumir una sustancia o recaer en un comportamiento adictivo. Algunas de las técnicas de prevención de recaídas más utilizadas incluyen: (Identificación de desencadenantes, Desarrollo de habilidades de afrontamiento: Planificación de situaciones de riesgo, Reestructuración cognitiva)
En definitiva una serie de técnicas que enseñan a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento que podrían poner en riesgo su recuperación y que solo pueden impartir los profesionales en salud mental. El paciente tiene que saber que el tratamiento de las adicciones requiere de una comprensión profunda de los aspectos psicológicos, emocionales, sociales y biológicos que las componen, por lo que el intrusismo en este campo puede tener consecuencias graves tanto para las personas afectadas como para la profesión misma.
Asimismo es habitual encontrar en algunos centros terapeutas sin formación reglada o coaches que ofrecen “terapias” y “tratamientos” sin estar preparados para enfrentarse a problemas de salud mental tan complejos como la ansiedad, la depresión, el insomnio, los trastornos obsesivo-compulsivos, la compulsión e impulsividad que pueden ir de la mano de una adicción, por no mencionar los casos de patología dual (combinación de dos patologías: adicción y trastorno de personalidad) que muchas veces están detrás de una adicción y que sin una formación muy especializada en psicología y psiquiatría son muy difíciles de afrontar con éxito.

¿Por qué la adicción debe ser tratada por profesionales de la salud mental y no por coaches, adictos en recuperación o personas con formación no reglada?
Porque la adicción no es un vicio, ni un mal hábito, sino una enfermedad primaria reconocida por la Organización Mundial de la Salud y recogida en el DSM-V (Guía utilizada por psicólogos y psiquiatras para el diagnóstico de las enfermedades que afectan a nuestra salud mental editada por la Asociación Psiquiátrica Americana) que afecta al funcionamiento y la estructura del cerebro, alterando a las personas en todas las áreas de su vida (física, mental, laboral, económica, familiar y social), y porque el consumo, en muchos casos, es sólo el síntomas, la punta el iceberg de trastornos psicológicos más complejos.
Una persona con una adicción no tiene que realizar varios tratamientos porque sea “difícil salir de una adicción”. La adicción tiene tratamiento pero como en cualquier otra disciplina de la salud, física o mental, hay que ponerse en manos de profesionales cualificados y de centros que hayan sido reconocidos por la Consejería de Sanidad con un número de Registro Sanitario.
Por otro lado, los tratamientos deben de ser personalizados para cada paciente y el diagnostico, que es la base para la elección del tratamiento, solamente lo puede realizar un profesional formado en psicología clínica y/o psiquiatría y con amplia experiencia en adicciones. No aceptes tratamientos que no tengan una base metodológica de carácter científico, ni salvaguarden la ética y deontología de los profesionales de salud mental.
Las personas que sin estar formadas en Psicología Sanitaria ofrecen a los pacientes tratamiento para enfermedades de salud mental están incurriendo en un delito penado por la ley, que se llama intrusismo.
Pero primero tenemos que aclarar las diferencias entre un psicólogo, un psicólogo general sanitario, un terapeuta o coach:
1. Psicólogo
- Formación: Actualmente un psicólogo es un profesional que ha obtenido un título universitario en Psicología de 4 años, pero su ámbito de actuación no es el Sanitario.
- Enfoque: Se puede dedicar a la Educación, Recurso Humanos, Investigación.
2. Psicólogo General Sanitario
- Formación: El psicólogo general sanitario es un psicólogo que ha completado el Grado en Psicología y, además, ha realizado un Máster específico en Psicología General Sanitaria (generalmente de 1 a 2 años).
- Enfoque: Se centra en la atención sanitaria psicológica y puede realizar diagnósticos, evaluaciones y tratamiento de trastornos psicológicos, principalmente en la atención primaria. No puede prescribir medicación, pero sí puede realizar psicoterapia.
3. Terapeuta
- Formación: El término «terapeuta» es más general y puede aplicarse a cualquier profesional que brinde algún tipo de terapia, un psicólogo puede ser terapeuta, pero un terapeuta sin la formación de psicólogo sanitario no puede realizar intervención psicológica, ni tratamientos que estén relacionados con la psicología sanitaria. Por eso es conveniente cuando se nos presenten como “terapeutas” preguntar si están formados en psicología sanitaria, ya que una persona que imparta arteterapia, risoterapia o que haya realizado un curso de adicciones puede llamarse “terapeuta”.
4. Coach:
- Formación: Un coach es un profesional especializado en el acompañamiento y desarrollo personal. Aunque no existe una regulación estricta sobre su formación, muchos coaches han realizado programas de formación o certificaciones en coaching, que no necesariamente requieren un título universitario en Psicología u otra disciplina relacionada.
- Enfoque: El coaching se centra en ayudar a las personas a lograr sus objetivos, mejorar su desempeño personal o profesional, desarrollar habilidades específicas y superar bloqueos que les impidan alcanzar su máximo potencial. El coaching no está orientado a tratar trastornos emocionales o psicológicos, sino a mejorar el bienestar general, el liderazgo, la productividad, etc.
- Ámbito de actuación: Su campo de trabajo puede incluir áreas como el coaching ejecutivo, el coaching de vida (life coaching), el coaching de carrera, entre otros.
Por lo tanto, cualquier persona que no tenga la titulación requerida para trabajar en salud mental está ejerciendo una actividad fuera de su competencia y eso se llama intrusismo.

¿Qué es el intrusismo en Psicología y cómo le puede afectar a tu salud mental?
El intrusismo en psicología es la práctica de intervenciones psicológicas, juicios diagnósticos o tratamientos por personas que no están debidamente cualificadas o que no poseen la formación y los títulos universitarios necesarios para ejercer de manera profesional en esta disciplina. Esta práctica puede poner en riesgo la salud mental y el bienestar de los pacientes, ya que el trabajo de un profesional de la psicología requiere de una formación especializada en evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales.
En España, intrusismo se encuentra tipificado dentro del Código Penal por el art. 403
Las repercusiones del intrusismo en el ámbito de las adicciones son cada vez más evidentes, ya que estamos recibiendo pacientes que han intentado múltiples tratamientos para superar su adicción, pero que recaen poco tiempo después. Además, en muchos casos llegan con diagnósticos erróneos de trastornos mentales, sin un criterio adecuado. Esto no solo les genera desmotivación para abordar su verdadera adicción de manera terapéutica, sino que también impacta negativamente en su salud mental.
1. Daños a la salud del paciente
El tratamiento de las adicciones no es un proceso simple; involucra la evaluación adecuada del paciente, el diseño de un plan de tratamiento personalizado y el seguimiento de la evolución del proceso terapéutico. Las personas que practican el intrusismo pueden aplicar enfoques inadecuados, técnicas sin evidencia científica, o estrategias que no se ajustan a las necesidades del paciente, lo que podría:
- Perpetuar la adicción: Si el tratamiento no está bien estructurado, el paciente podría no experimentar una mejora significativa y podría continuar en su comportamiento adictivo.
- Provocar daños físicos y psicológicos: El uso de técnicas inadecuadas o mal aplicadas puede generar efectos secundarios negativos, como un aumento de la ansiedad, depresión o estrés, y empeorar la dependencia.
- Desajustes emocionales: El tratamiento inadecuado puede generar frustración, desconfianza o desmotivación en el paciente, lo que puede agravar su situación.
2. Falta de diagnóstico adecuado
El tratamiento de las adicciones requiere una evaluación precisa y exhaustiva de las circunstancias del paciente, que incluye el diagnóstico de cualquier trastorno concurrente (como trastornos psicológicos o psiquiátricos). Las personas sin formación o sin experiencia en el ámbito de las adicciones pueden:
- Diagnosticar incorrectamente: No ser capaces de identificar el tipo específico de adicción o problemas subyacentes, como trastornos duales (trastornos mentales y adicción), lo que puede llevar a la aplicación de tratamientos inadecuados.
- Ignorar aspectos clínicos importantes: Pasar por alto factores cruciales, como el historial médico del paciente, la gravedad de la adicción o la presencia de otras enfermedades, lo que dificulta el éxito del tratamiento.
3. Estigmatización y pérdida de confianza en los servicios profesionales
El intrusismo puede contribuir a una percepción negativa de los tratamientos profesionales, ya que las personas que hayan tenido experiencias malas o ineficaces con profesionales no cualificados podrían perder la confianza en la efectividad de los tratamientos para la adicción. Esto puede generar desconfianza en los servicios legítimos y fomentar el escepticismo entre la población que necesita ayuda.
4. Compromiso de la ética profesional
Los profesionales cualificados en el tratamiento de las adicciones están sujetos a normas éticas y legales que guían su trabajo, incluyendo la confidencialidad, el respeto por la autonomía del paciente, y la provisión de tratamiento basado en la evidencia científica. El intrusismo socava estos principios, ya que aquellos que practican sin la formación adecuada pueden aplicar enfoques que no son éticamente responsables, como la coerción o el engaño.

¿Qué debo tener en cuenta al elegir un centro de tratamiento de adicciones y evitar el intrusismo?
Algunos de los aspectos que deberías considerar en mayor medida son los siguientes:
1. Número de registro sanitario
Lo primero y más importante es solicitar el Número de Registro Sanitario, ya que es un requisito obligatorio para cualquier centro que trate problemas de salud mental, como las adicciones. El centro debe contar con las licencias sanitarias correspondientes, emitidas por la Consejería de Sanidad, en este caso, de la Comunidad Autónoma de Madrid. Este número garantiza que un Inspector de Sanidad ha aprobado tanto a los profesionales del centro como los tratamientos e intervenciones que se realizan, además de verificar que las instalaciones cumplan con los estándares sanitarios establecidos.
El Número de Registro Sanitario debe estar claramente visible en la entrada del centro y debe ser reconocido como un Centro Sanitario (no como un Centro Social) con el propósito específico de tratar las adicciones. Con este número, puedes acceder a la página oficial de Sanidad para verificar que el centro esté debidamente registrado como un centro sanitario autorizado:
https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/registro-centros-servicios-establecimientos-sanitarios
Los centros que carezcan de este Número de Registro Sanitario con las debidas autorizaciones para el tratamiento concreto de las adicciones, no pueden ejercer e incurren en un delito penado.
Pide que te informen sobre la titulación y formación de las personas que llevarán tu tratamiento.
2. Titulaciones de los profesionales del centro
Tienes derecho a solicitar las titulaciones de las personas que van a ser responsables de tu intervención.
El centro de tratamiento debe incluir diversos profesionales cualificados que acrediten su formación especializada en el tratamiento de adicciones (títulos académicos y cursos de formación que correspondan). Estas titulaciones tienen que estar en lugar visible en las instalaciones y los profesionales deben de ir con una placa que especifique su disciplina: psicólogo sanitario, psiquiatra etc.
Conviene asegurarse de que cuenta con un equipo multidisciplinar fijo. Durante el periodo de desintoxicación, además de psicólogos sanitarios, es importante que se cuente con un psiquiatra especializado en adicciones que controle al paciente durante dicho periodo y que forme parte de la plantilla. Los primeros momentos de abstinencia suelen ir acompañados de dificultades para conciliar el sueño, ansiedad, depresión, entre otros y conviene tener un seguimiento semana. Por eso es importante que el equipo que te lleve sea fijo, como veremos en un apartado posterior.
3. Explicación detallada del tratamiento
Tienes derecho a que te detallen en qué va a consistir tu tratamiento.
En el ámbito del tratamiento de las adicciones, es fundamental que los centros y los profesionales encargados de la intervención proporcionen una descripción clara, detallada y por escrito sobre en qué consiste el tratamiento que van a ofrecer a los pacientes. Esta información debe ser accesible y comprensible para los pacientes y sus familias, ya que contribuye a una toma de decisiones informada y a la transparencia del proceso terapéutico.
El tratamiento debe especificar en detalle y por escrito qué incluye el precio del tratamiento: número de terapias de grupo y duración, cuántas terapias individuales, número de consultas con el psiquiatra del centro, cantidad y tipo de reactivos de drogas cuántas terapias de familias se realizarán, tipo de terapias. Test de evaluación etc. Es importante que conozcas.
Es importante que se informe a los pacientes de los enfoques terapéuticos utilizados (como terapia cognitivo-conductual, terapia de grupo, programas de desintoxicación, etc.), las técnicas que se emplearán y los objetivos que se pretenden alcanzar. Es un necesario que los pacientes comprendan cómo se abordarán sus necesidades. Además, es necesario que se informe de las diferentes fases del tratamiento para que los pacientes tengan expectativas realistas sobre el proceso de recuperación. Los tratamientos pueden variar en duración según la gravedad de la adicción, el tipo de adicción, entorno, la respuesta del paciente, etc

4. Equipo de profesionales fijo
Otro aspecto crucial es que el equipo terapéutico sea un equipo fijo y no rotatorio, es decir, que acudan al centro de forma diaria y en el mismo horario.
¿Por qué es importante?
Un equipo fijo en un centro de adicciones que comparte un horario de trabajo de 8 horas diarias puede ser más efectivo que uno rotativo por varias razones clave:
1. Coherencia y Continuidad en el Tratamiento
Los equipos fijos tienen la oportunidad de construir una relación continua y de confianza con los pacientes. Esto es esencial para un tratamiento exitoso en adicciones, ya que los pacientes necesitan sentirse apoyados y comprendidos a lo largo de todo el proceso. La continuidad también permite que el equipo haga un seguimiento más cercano de los avances y las dificultades cada día.
2. Conocimiento Profundo de los Casos
Los profesionales que forman parte de un equipo fijo tienen la oportunidad de acompañar a los pacientes durante todo el día en sus horas de terapia. Esto les permite comprender mejor sus necesidades, identificar patrones de comportamiento y personalizar las intervenciones. Con el tiempo, los terapeutas y psiquiatras desarrollan una comprensión más profunda del paciente, lo que contribuye a un tratamiento más efectivo. Los centros que tienen contratados a profesionales autónomos, que vienen una o dos veces por semana no pueden tener el mismo seguimiento de los pacientes y familiares, ni la misma comunicación entre ellos, en cuanto a que se hacen muchas reuniones de equipo a lo largo del día para atender las necesidades cambiantes de los pacientes.
3. Estabilidad para los Pacientes
Los pacientes pueden sentirse más cómodos y menos ansiosos al saber que están siendo atendidos por un grupo constante de profesionales. Porque un equipo multidisciplinar con el mismo horario de 8 horas diarias trabajará con mejor información sobre los pacientes y familiares que un equipo que no comparte el día a día de cada paciente. Esto hará posible que el equipo esté disponible durante el horario de apertura del centro. Los pacientes deben saber que pueden contar con el apoyo y la atención de profesionales capacitados en todo momento dentro del horario de funcionamiento del centro quienes deben estar disponibles para resolver cualquier duda, intervenir en crisis o ajustar el tratamiento según sea necesario, tanto para atender a los pacientes como para atender a los familiares.
4. Menos Estrés y Fatiga Profesional
Los equipos que no tienen que rotar pueden experimentar menos estrés asociado con la necesidad de ponerse al día con nuevos casos o adaptarse constantemente a nuevos miembros del equipo. Además, la asignación de turnos fijos puede contribuir a una mejor distribución de la carga laboral, reduciendo el agotamiento profesional y mejorando el rendimiento general del equipo.
5. Mejor Toma de Decisiones a Largo Plazo
Los equipos fijos tienen más tiempo para reflexionar sobre el tratamiento y tomar decisiones a largo plazo basadas en el progreso del paciente. Esto es más difícil de lograr con un equipo rotativo, donde los miembros cambian constantemente y los detalles a largo plazo pueden perderse.
En resumen, un equipo fijo con horarios de trabajo compartido día a día, tiene la ventaja de ofrecer un tratamiento más actualizado y coordinado, lo que es crucial en el contexto de la adicción, donde la recuperación es un proceso complejo y se basa en la consecución de objetivos a corto, medio y largo plazo que van cambiando según el proceso de cada paciente. Garantizar que los pacientes reciban atención continua y que el equipo terapéutico profesional sea accesible durante todo el horario de apertura refuerza la seguridad y la confianza del paciente en el proceso de tratamiento. Además, permite que el proceso de recuperación sea más eficaz, ya que los pacientes pueden sentirse respaldados y acompañados en su camino hacia la rehabilitación en todo momento. Al igual que los familiares que saben que si llaman a cualquier hora del día, cualquier persona del equipo va a poder resolver sus dudas.
Conclusiones sobre el riesgo del intrusismo en el tratamiento de las adicciones
Las licencias sanitarias requeridas, la titulación y formación de todo el equipo terapéutico, la transparencia en la descripción del tratamiento e intervención psicológica, la especificación clara de la duración de las terapias y la disponibilidad del equipo terapéutico durante el horario de apertura son elementos esenciales para asegurar que los pacientes reciban una atención adecuada y que el tratamiento de la adicción sea efectivo. Estos factores son cruciales para la recuperación, ya que proporcionan un marco claro y estructurado que contribuye a la confianza y al bienestar de quienes reciben atención.
Te invitamos a compartir esto post sobre los riesgos y peligros del intrusismo en el tratamiento de adicciones con aquellas personas a las que creas que le puede interesar.
